A pesar de ser la cuarta energía más costosa en América Latina, el país tiene todavía espacio para revertir la situación y convertirse en una potencia competitiva en este sector.
Los costos de la energía en Colombia son muy superiores a los de la mayoría de sus socios comerciales. Estos costos, que han aumentado un 11% desde 2008, le restan competitividad a la industria nacional, afectan también la generación de empleo y aumentan el precio de los productos del país, según explica la presidenta del gremio de consumidores de energía, Asoenergía, Dra. María Luisa Chiappe.En términos de competitividad, Colombia tiene costos altos con respecto a Estados Unidos (78% más costoso), Perú (59%), México (30%) y Ecuador (25%). Para el caso de Venezuela o Argentina, la comparación con Colombia no es válida ya que estos países tienen un sistema subsidiado de generación eléctrica.
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Si bien la energía eléctrica es un insumo que varía en peso dentro de los costos de producción según la industria, para los grandes consumidores como la industria textil, de alimentos, química y automotriz, por mencionar algunas, la electricidad puede llegar a representar hasta el 25% de los costos de producción.

El costo de la energía eléctrica no solo afecta al empresario y al consumidor. También reduce el atractivo de la inversión extranjera para el país. Generalmente las compañías internacionales a la hora de decidir en qué lugar invertir su capital, ven el costo de la energía como un factor determinante, por ello países como Estados Unidos, México o Perú se vuelven más atractivos que Colombia.

Ventajas desaprovechadas

A pesar de que la industria colombiana ha hecho grandes inversiones para aumentar la eficiencia energética, los altos precios de sus productos anulan casi en su totalidad la ventaja.

Colombia tiene la capacidad de garantizar la confiabilidad del sistema sin necesidad de aplicar altos costos de producción. Los esfuerzos para mejorar el sistema energético nacional han sido guiados exclusivamente para fomentar una mayor credibilidad y confianza, de tal manera que se garantice un constante flujo energético.

Si se analizan bien los costos, la generación y la comercialización son los componentes de mayor peso en el precio para el consumidor industrial alcanzando el 67%. La transmisión, distribución y otros completan los costos con el 9%, 20% y 4% respectivamente.

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El problema principal se encuentra en la generación. Lo interesante es que en Colombia casi el 62% de la energía se produce a precios competitivos. La energía hidroeléctrica en Colombia cuesta en promedio $ 40/Kwh, un precio muy competitivo. La generación de las termoeléctricas con carbón cuesta $ 1407Kwh en promedio, siendo también precio razonable para la industria.

¿Pero entonces donde está el problema?

Según Asopenergía, el problema se encuentra en cómo se estima el precio de la energía en el país. Si bien la energía de las hidroeléctricas y de las termoeléctricas a carbón es la más barata, esta solo abastece al 70% de la demanda. Para suplir el restante debe acudirse al mercado spot (bolsa de energía) donde el precio se establece de acuerdo a la oferta marginal, es decir, el valor de la última oferta del recurso despachado (el de las plantas más costosas e ineficientes) se suma al precio establecido por la bolsa, presionando al alza estos valores.El parque generador colombiano cuenta con muchas plantas ineficientes económicamente (especialmente las plantas de gas y combustibles líquidos). Si bien el país tiene el potencial para sustituir las plantas ineficientes por recursos más económicos y eficientes, la normatividad asociada a este proceso de sustitución no contempla cambiar los activos poco rentables.

¿Qué hacer?

Con la llegada en operación de las plantas El Quimbo, Amoyá, Geselca, Tasajero, entre otras, se espera aumentar la oferta de energía barata y reducir la necesidad de recurrir a los precios spot. Sin embargo, esto no será suficiente. Según la Dra. Chiappe se necesitan cerca de 2000 MW adicionales a la producción estimada para 2019 de 18000 MW para poder bajar los precios de la energía eléctrica a niveles competitivos.Pero, para lograr esto, es muy importante que estos 2000 MW adicionales provengan de las fuentes más baratas (termoeléctricas a base de carbón e hidroeléctricas). Adicional, según Asoenergía ya hay la suficiente tecnología para utilizar el carbón de forma amigable para el medio ambiente.También se hace pertinente renovar las plantas ineficientes. Por tanto, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), entidad encargada de asignar el cargo por confiabilidad a las nuevas plantas de generación eléctrica, debe tener en cuenta además la eficiencia energética en los costos, ya que, como se dijo anteriormente, recurrir al mercado spot donde los precios más altos son otorgados por generadoras a base de gas y combustibles líquidos(generalmente las más antiguas y con menor renovación) resulta inviable para el consumidor.

“Si el sistema contara con un portafolio de plantas realmente eficientes, la confiabilidad estaría garantizada a un precio competitivo” concluye la Dra. Chiappe.

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