FILE - In this Dec. 13, 2015 file photo the sun sets behind an oil pump in the desert oil fields of Sakhir, Bahrain. Oil futures spiked briefly on Monday, Jan. 4, 2016, after the news that Saudi Arabia would cut diplomatic ties with Iran, a development that could be seen as a threat to oil supplies. Investors quickly discounted those fears, however. (AP Photo/Hasan Jamali, File)

De las predicciones económicas para 2016, una parece bastante acertada: los precios del petróleo se mantendrán bajos.

En el otoño, Goldman Sachs hizo el aventurado pronóstico de que el barril de petróleo podría venderse por hasta 20 dólares. Y aunque muchos se escandalizaron entonces, el Fondo Monetario Internacional ha insinuado que los precios mundiales podrían caer a ese nivel cuando Irán aumente sus exportaciones de petróleo tras el levantamiento de las sanciones internacionales.

El plan iraní podría incluir el aumento de la producción petrolera en alrededor de un millón de barriles diarios, una cantidad que entraría en un mercado global ya sobreabastecido por hasta dos millones de barriles diarios.

A finales de diciembre, dos días consecutivos, el barril de petróleo cayó a su precio más bajo en 11 años.

Los precios del crudo de referencia Brent descendieron casi un 2% hasta un mínimo de 36.17 dólares por barril, el nivel más bajo desde julio de 2004 y más débil que durante los peores momentos de la crisis financiera de 2008-2009. El precio bajó a 36.20 en la víspera de Navidad de 2008 cuando la economía mundial se dirigió a la recesión tras el colapso de Lehman Brothers.

Los precios del crudo han caído más de dos tercios desde el verano de 2014 en parte debido a una menor demanda y en parte debido al incremento de la producción petrolera estadounidense, que llegó al récord de 9,6 millones de barriles de petróleo diarios (bpd) en abril.

Hasta este año, la producción de petróleo de Estados Unidos creció al ritmo más rápido de la historia, con un aumento de alrededor de 1 millón de bpd cada año gracias a la introducción de nuevas técnicas de perforación hidráulica, como el llamado ‘fracking’. Esa técnica sirve para extraer el petróleo de esquisto de las rocas, que ha logrado imponerse en el mercado contra todo pronóstico

Arabia Saudita, líder de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en vez de recortar la producción para apuntalar los precios como ha hecho en el pasado, apuesta a que manteniendo los precios bajos los productores estadounidenses, también afectados por los bajos precios, se vean obligados a recortar la producción.

Esa estrategia ha causado profundas divisiones dentro del cártel petrolero. Venezuela y Ecuador les han exigido a los saudíes un recorte drástico de la producción, pero el reino árabe no ha querido ceder.

Hace apenas 10 años, Arabia Saudita era el mayor productor de petróleo del mundo, pero la revolución del petróleo de esquisto ha reformado el panorama energético mundial. Hoy Estados Unidos, el mayor consumidor mundial, produce casi tanto crudo como Arabia Saudita.

Por otro lado, Rusia, que está produciendo 11 millones bpd, ha logrado desplazar a los saudíes como principales proveedores del ávido mercado chino.

La embestida de petróleo de Estados Unidos ha enviado los precios en espiral desde más de 100 dólares por barril a mediados de 2014 a alrededor de 40 dólares por barril actualmente.

Y sea cual fuere el cambio en el ajedrez de los proveedores mundiales de petróleo, el precio del codiciado barril se mantendrá todavía muy bajo para el año que recien comienza.

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