En el archipiélago brasileño Fernando de Noronha, un edén de playas de agua color turquesa y arena blanca, no pueden venir niños al mundo debido a que en 2004 cerraron la última maternidad, informa Terra.

Algunos habitantes consideran que esta situación conlleva “una violación al derecho a nacer”, mientras que otros, como la vecina embarazada Laisy Francine Costa e Silva, califica esta carencia de “pesadilla que no parece que vaya a terminar nunca”.

La unidad de maternidad del Hospital San Lucas fue cerrada porque se consideró que resultaba muy costoso mantener la infraestructura para una media de 40 nacimientos al año. Sin embargo, no existe ninguna ley que impida dar a luz en el archipiélago aunque no se disponga de las instalaciones necesarias.

Laisy Francine está esperando su primer hijo y, al igual que otras madres, tendrá que abandonar la isla en el séptimo mes de embarazo para dar a luz en la ciudad de Recife, a unos 545 kilómetros.

Según la coordinadora de salud de la isla, Fátima Souza, resulta inviable reabrir el servicio de maternidad en el archipiélago por falta de recursos y de personal. “Un servicio de maternidad requiere de toda una estructura”, recuerda Camilla Costa a la BBC Brasil.

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