¿Por qué se produce un terremoto?

Los continentes no siempre han estado separados por grandes masas de agua entre ellos, como los conocemos el día de hoy, por el contrario, algunos geólogos sostienen la teoría de que en los inicios de la tierra todos se encontraban unidos en un gran continente al que llamaron “Pangea”; sin embargo, los movimientos de rotación y traslación junto con los cambios climáticos y el impacto que ha causado el ser humano en el ecosistema tuvieron como consecuencia la división de esta masa de tierra y en efecto surgieron los continentes que conocemos actualmente.

Entre las costas de estos continentes —más específicamente debajo de sus mares— se producen algunas veces choques entre las placas tectónicas que los sostienen y eso trae como consecuencia que en la superficie se generen movimientos abruptos de la tierra, que en algunos casos —sobre todo en las zonas costeras— desembocan en grandes maremotos con pérdidas de vida y destrucción de civilizaciones.

Esto se produce también porque los movimientos generados en la parte externa del subsuelo acumulan una tensión que puede liberarse de golpe, enviando cada placa en sentido contrario y por efecto rebote chocando ambas contra sí.

Según explican los geólogos E. Tarbuck y F. Lutgens: “los terremotos se suelen producir por el deslizamiento de la corteza terrestre, la capa más superficial de la parte rocosa de la Tierra, en torno a una falla que es una especie de cicatriz que se produce en zonas donde esta capa es más frágil. Los temblores aparecen porque, a medida que se van deformando y doblando algunas partes de esta capa superficial (litosfera), se va almacenando energía elástica, al igual que una goma que se estira cada vez más. Pero cuando estas rocas alcanzan su límite de deformación, se fracturan y liberan esa energía acumulada en forma de vibraciones sísmicas”.

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