Ya estaba viendo a abogado para divorciarme”, recuerda Pedro. No podía entender por qué su esposa reaccionaba de repente tan agresivamente. Hasta que supo que sufría de un trastorno bipolar y que ése era el motivo de su maltrato hacia él.

Pedro retiró el pedido de divorcio y acompaña desde entonces a su mujer en los altibajos de su enfermedad, a la vez que intenta ayudar a otras personas que están pasando por lo mismo que él.

De acuerdo con los especialistas en salud mental, es común que los familiares se pregunten si son culpables cuando su pareja sufre, por ejemplo, de una depresión. Por otra parte, también son comunes los reproches como “¿por qué se deja estar así?”.

Según los psicólogos, estas preguntas y sensaciones son típicas, así como la esperanza de lograr que la pareja vuelva a sentirse bien gracias a la ayuda que se brinda. La mayoría de la gente cree que el amor sana. Pero esto no siempre es así. En general, también es necesario un tratamiento médico.

Muchas veces, los familiares se sienten excluidos del tratamiento. Por eso, para muchos especialistas es importante que la pareja se vea involucrada lo más posible en la terapia, para que pueda registrar e interpretar síntomas. Es necesario tener paciencia, pero también poder establecer algunos límites: ¿es realmente necesario que todo el apartamento quede a oscuras porque la esposa, diagnosticada con depresión, no soporta la luz del día? ¿O se puede llegar a un acuerdo que tenga en cuenta las necesidades de los dos miembros de la pareja?

Para esto, es necesario que haya diálogo entre los dos; aunque hay que tener en cuenta que, probablemente, éste no funcione tan bien como antes de la enfermedad de uno de los dos integrantes de la pareja. Cuanto más claro se hable, mejor se será comprendido. Los “mensajes con doble lectura” nunca ayudan. No sirve decir en palabras “está todo bien, estás enfermo y no puedes hacer nada contra ello” si los ojos y el rictus de la cara dicen “no puedo más, estoy enojado y desesperado”.

Cuando una persona sufre de una enfermedad psíquica, son importantes el amor y los límites. De acuerdo con los especialistas, la mayoría de las familias y matrimonios con un miembro con una enfermedad psíquica que se rompen lo hacen porque los familiares aguantaron su padecimiento durante demasiado tiempo, o creyeron tener que aguantarlo. Lo mejor para los familiares es tener en cuenta sus propias necesidades y agenciarse de buenos momentos, de modo de contar con cierta fortaleza para un día a día agotador.

Pedro confiesa que una de las cosas que más le costó de esta situación es el alejamiento de algunos amigos, la distancia de los vecinos, el cuchicheo de los colegas en el trabajo. “En general, la gente guarda un silencio sepulcral cuando se habla de la enfermedad de la pareja”, dice Pedro.

“Uno puede hablar con otras personas durante horas sobre fútbol o autos, pero no sobre enfermedades psíquicas”, asegura. Este fue para él uno de los motivos que lo llevó a un grupo de autoayuda, ya que para muchas parejas de personas enfermas es todo un descubrimiento darse cuenta que hay otros con problemas similares.

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