El enojo es uno de los sentimientos que ocasionan una pérdida de la armonía social, laboral o familiar; además de los daños que puede ocasionar tanto en la salud física como mental. Pese a esto, el enfado es algo que puede controlarse siempre y cuando haya fuerza de voluntad sumado a un cambio de actitud.

Enfadarse es una respuesta de nuestro organismo en repudio hacía algo molesto. Enfadarse periódicamente es algo natural en el ser humano, aunque cuando esto se vuelve cotidiano es perjudicial para la salud mental y física.

Los efectos de enfadarse

El enojo es una emoción tan poderosa, que inclusive el cuerpo se ve afectado ante episodios de ira. Estudios científicos indican que estos sentimientos ocasionan fuertes cambios en el sistema nervioso autónomo, el cual controla a su vez al sistema endócrino y cardiovascular.

En relación a los efectos sociales, hace referencia en que no debe ahondarse en explicaciones para comprobar que una persona que se enfada frecuentemente es rechazada y poco admitida dentro de un grupo social.

¿Qué ocasiona el enfado?

Para poder combatir el enfado, es necesario descubrir cuáles son las causas que lo originan:

  • La inseguridad: el temor al fracaso genera esta clase de conductas.
  • La envidia o celos: cuándo existe una amenaza latente que pone en riesgo algo muy importante.
  • Miedo: una situación que genera ansiedad o incertidumbre
  • Dependencia: cuando se pretende que todo gire en nuestro entorno.

Cómo dominar el enfado

Manejar nuestro enojo es posible, para eso debemos contar con gran fuerza de voluntad, aunque también existen algunos consejos que pueden sernos de gran utilidad:

  • Tener conciencia del daño que provocamos a nosotros mismos y especialmente a nuestro entorno. Los expertos afirman resolver los problemas con la persona causante de nuestro enfado.
  • Desahogarse y hablar de los problemas puede evitar repentinos ataques de ira, para eso debe existir una comunicación de confianza con alguien a quien podamos expresar nuestros sentimientos.
  • Pedir disculpas es importante, puesto que el enojo es muy dañino y disculparse suele sanar nuestras emociones.

Reflexionar acerca del mal genio

Debemos ser conscientes del daño que causamos al enfadarnos con alguien y herir sus sentimientos, ya que por más que pidamos perdón la situación jamás volverá a ser la misma. Podría compararse esto a la ruptura de un jarro, el cual al caer al suelo se rompe y por más que lo peguemos nunca volverá a ser el mismo, pues las relaciones con las personas que nos rodean son como esos jarrones, muy frágiles, por eso pensar dos veces antes de enfadarte puede ahorrarte pasar por situaciones que luego te arrepientas.

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FUENTELaFamilia.Info
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