Una de las principales dudas de las personas, cuando se trata de invertir, es saber qué tipo de persona es: si le tiene mucho miedo a arriesgarse o si quizás prefiere ir lento, pero seguro. ¿Cómo determinarlo?

Su perfil de riesgo como inversionista tiene mucho que ver con aquella famosa frase de “quien no arriesga un huevo, no obtiene un pollo”, pues dependiendo de qué tanto usted acceda a que su dinero genere mayor retorno o rentabilidad, es porque buscará un mayor o menor riesgo en esa inversión.

Básicamente son tres los perfiles:

1. El conservador: es una persona que se caracteriza porque solo busca un mínimo de rentabilidad, es casi conforme con que no genere retorno (ganancias), pues no está dispuesto a que su dinero corra riesgos. En sí, es una persona que se dará por bien servido si, al menos, el dinero que invirtió mantiene su valor en el tiempo, es decir, que la inflación no lo afecte año a año. Cuando se habla de la inflación es porque ésta afecta los precios de los productos de consumo y el dinero cada vez vale menos.

2. El moderado: son aquellos que están dispuestos a asumir riesgos de nivel medio, en donde existe una mezcla balanceada entre el conservador y el agresivo: buscan normalmente unas ganancias del dinero que invirtieron y que, como mínimo, dupliquen la inflación del país, es decir, que su dinero se incremente año a año.

3. El agresivo: tiene como meta más importante una alta rentabilidad, por lo cual el riesgo es alto y buscará invertir en activos relacionados con las bolsas de valores tales como las acciones. Aquí se buscan ganancias del doble a lo que el perfil moderado puede ofrecer, multiplicando el dinero invertido a tal nivel que se está dispuesto a correr el mayor riesgo posible con tal de ver rentabilidades altas.

Tenga en cuenta

No sólo basta decidir si es una persona que quiere ganar mucho o poco cuando invierte. A la vez, es de alta relevancia definir el objetivo de la inversión y el tiempo que podrá mantenerla. Los objetivos pueden ser: vacaciones, estudio o para adquirir un bien que puede ser vehículo o apartamento, logrando juntar con un ahorro programado -más la rentabilidad conseguida a través de dichos perfiles- multiplicar el dinero para tener la cuota inicial de estos bienes.

Una vez define objetivo también estará definiendo el tiempo, para lo que es también clave pues los retornos de las inversiones que se hagan dependerán de estos factores, ya que no será lo mismo una buena inversión que me da el 14% en un año, que ese mismo porcentaje en cinco a seis meses.

Por ejemplo, aquellas personas pensionadas o que están cerca de hacerlo, buscan inversiones que generen rápidos rendimientos, pues claramente sienten que ya no podrán aprovechar de ellos durante un tiempo considerable. Quieren, en su mayoría, disfrutar vacaciones y/o viajes y es por eso que se concentran en disfrutar de sus réditos.

Pero otro es el caso de aquellos jóvenes con “la vida por delante”, quienes suelen buscar opciones en aquellas inversiones que les generen mayores rentabilidades, pero quizás no tan rápidas, pues claramente tienen muchos años para obtener réditos de sus inversiones.

Con esto es que inclusive se tienen buenas opciones al buscar apalancarse con los créditos hipotecarios que brinda el sector financiero, pues si logro colocar una inversión tal que me genere lo que debo pagar en las cuotas, estoy logrando multiplicar mi patrimonio con el dinero trabajando para mí, sin tener que pagar mes tras mes.

Ésta sería una buena práctica que no es imposible de lograr y si sucede, una persona entre los 23 y 28 años, inclusive 30, se dará cuenta que vale mucho la pena y será de altísimo valor en el futuro, pues claramente estará trabajando en multiplicar su patrimonio con el que no deberá luego tener que preocuparse por una pensión.

FP le sugiere leer “Invertir a los 25, ¿por qué no?”.

Y es que, respecto al tema de la jubilación, es bueno recordar que puede que cada vez la edad para obtenerla se incrementará y sus condiciones quizás no vayan a cumplir con el nivel de vida que se tenga para aquella época.

Por último, el llamado es a planificar su patrimonio, pues siempre será un buen momento para planear el futuro financiero y lograr ejecutarlo según los objetivos que tenga, evitando así tener que acceder a los tan odiados préstamos, provengan de donde provengan.

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