Los griegos tenían una peculiar fascinación por el deporte, la guerra y la belleza, a tal grado que quisieron crear una competencia entre ciudades donde se premiará a los vencedores, esta fue la base de lo que ahora conocemos como juegos olímpicos.

Por supuesto, los primeros juegos olímpicos poco tienen que ver con el evento en la actualidad. En la antigua Grecia, sólo podían participar hombres libres, quienes al ganar eran premiados con una rama de olivo y el respeto de todos sus compañeros, las competencias se llevaban a cabo en un sólo día y era justo en la primera luna llena después del solsticio de verano.

El primero en ganar una competencia de este tipo fue Corebo de Élide, un panadero que venció a sus rivales en una carrera de 192 metros (medida de un estadio).

Poco a poco se fueron aumentando las ciudades competidoras y así se llegó a lo que conocemos ahora, el premio de la rama de olivos mutó a una corona de este mismo vegetal y se mantuvo hasta 1960.

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