Todos hemos sido ofendidos y lastimados alguna vez. Las ofensas causan heridas, algunas veces muy profundas, y la primera reacción ante ellas, es llenarse de ira, dolor, desengaño, deseo de venganza… Pero esos sentimientos tienen un efecto “boomerang”: nos dañan a nosotros mismos.

El perdón es el único remedio para apabullar los sentimientos negativos que alejan la felicidad, apagan las ilusiones y destruyen la paz interior. Por eso, te damos al menos cinco razones que demostrarán que el perdón es la mejor opción cuando se ha sido víctima de situaciones penosas.

1. Perdonar es salir de la oscuridad

Perdonar significa renunciar a la venganza como decía la filósofa alemana Jutta Burggraf: «Es una pena gastar las energías en enfados, recelos, rencores o desesperación (…) Sólo en el perdón brota nueva vida». [1]

Al abrirse al perdón se da vía libre para que la felicidad renazca, es darle un adiós decisivo a los problemas, es despertarse de la pesadilla del odio, del rencor, y se vuelve a ver la luz del amor, la alegría y la paz. Es el comienzo de una nueva vida dejando todas las cosas malas atrás.

2. No perdonar, es envenenarnos

No perdonar es hacernos daño, física y mentalmente. El  rencor termina por acabar no sólo con nuestra tranquilidad sino con nuestra salud.

La Asociación Americana de Psicología afirma que las enfermedades del corazón no están relacionadas solamente con la actividad física (la falta de ejercicio, una dieta inadecuada, fumar y beber en exceso) lospensamientos, actitudes, y emociones son igual de importantes, ya que “no sólo pueden acelerar el comienzo de la enfermedad del corazón, sino que también pueden interferir en la adopción de pasos positivos para mejorar su salud o la de un ser querido”. [2]

3. El perdón es una poderosa fuerza positiva

El odio no deja avanzar, es como un estanque de lodo pegajoso. En cambio, cuando perdonamos nos desligamos del ofensor y de la situación vivida, es como decir: “allá él/ella con sus actuaciones, con su vida; por el momento, voy a seguir con la mía”.

4. El perdón nos hace fuertes

El perdón brinda madurez, reciedumbre y fortaleza. El perdón forja el carácter y nos llena de fuerza para seguir adelante.

5. Todos somos débiles y caemos en algún momento

No somos nadie para juzgar a los demás, todos somos débiles y nos equivocamos con alguna frecuencia.

En el proceso del perdón, es importante mirar al agresor en su dignidad personal. Detrás de cada persona hay una historia y es posible que esté teñida de heridas emocionales, las cuales aunque no justifican su comportamiento, es una forma de comprender los motivos que lo llevaron a cometer el error.

Finalmente queda claro que el perdón es la mejor medicina para el cuerpo y para el alma, aunque no es nada fácil, incluso algunas veces hay que perdonar sin que nos pidan perdón y esto no sucede de un día para otro, es cuestión de vivir un proceso y en ocasiones se necesita ayuda para lograrlo. Sin embargo, el punto de partida es la determinación de cada quien para tomar este camino, es una decisión personal. La vida es mejor y más fácil, cuando perdonamos que cuando odiamos.

Para conocer más de este tema, te recomendamos el siguiente video:

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