Aunque Estados Unidos es mucho más competitivo que Haití con un área hasta 330 veces mayor, Australia y Luxemburgo tienen niveles de competitividad muy similares. ¿Realmente el tamaño importa?

La competitividad es uno de los temas centrales para todos los gobiernos del mundo en la actualidad. Una nación más competitiva ofrece un mejor clima de negocios para sus empresarios y les permite acceder fácilmente a los mercados internacionales y competir en condiciones similares a las demás naciones.

Al menos esa es la visión del Índice de Competitividad Global,desarrollado por el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) el cual mide a 144 países del mundo.

No obstante, ¿tendrá que ver el tamaño de un país en su nivel de competitividad?

Inicialmente la respuesta es no. Si bien las grandes extensiones de terreno aumentan la probabilidad de disponer de mayor cantidad de recursos para abastecer una población mayor, esto no es válido en todos los casos y un mayor tamaño y población conlleva sus propios desafíos.

De hecho al correlacionar la posición de los 144 países con su tamaño, los resultados ofrecen datos demasiado dispersos para ofrecer una tendencia o relación significativa. En otras palabras,los datos no sugieren que un país sea más competitivo si es más grande y viceversa.

Sin embargo, ver las cifras desde otro punto de vista arroja resultados distintos.

Por ejemplo, al tomar los 8 países más competitivos y los 8 países menos competitivos y comparar sus tamaños, el promedio de los más competitivos es casi el doble en extensión que el promedio de los colistas del índice.

Pero, hay que tener en cuenta que la mayoría de países en el top de la competitividad son países con tamaños menores a los 400.000 kilómetros cuadrados (menos de la mitad de Colombia), y su promedio es empujado por el gran tamaño de Estados Unidos.

En cambio, en los colistas hay tres países que superan el millón de kilómetros cuadrados y 2 más que superan los 400.000. En principio podría inferirse que los países comparativamente más grandes son menos competitivos.

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Sin embargo, viéndolo desde la perspectiva de las posiciones, los países más grandes del listado tienen un promedio de puestos más altos que los países más pequeños. De nuevo, son las posiciones de Estados Unidos, junto a Canadá y Australia los que empujan el promedio de los países más grandes.

En este caso aunque Argentina es un caso aislado y está por debajo del puesto 100, en los países pequeños hay tres naciones con posiciones muy cercanas a ese número.

El tamaño no es un indicador relevante en la competitividad de un país. El tema no es tener recursos, es saber administrarlos en función de un desarrollo sostenible. Países muy competitivos como Singapur, Japón o Luxemburgo carecen de la diversidad de recursos naturales pero destacan en la institucionalidad y el fomento empresarial.

Al mismo tiempo, Brasil, Rusia o la India tienen niveles de competitividad regulares a pesar de su amplia disponibilidad de recursos naturales y gozar de una amplia fuerza laboral. De hecho, temas como la informalidad, infraestructura vial y poco control institucional son los mayores problemas de estos países.

El que Australia y Luxemburgo o Estados Unidos y Singapur se encuentren en puestos tan similares demuestra que países tan distantes en tamaño pueden compartir altos niveles de educación, de infraestructura y gozar de gran institucionalidad. El verdadero potencial de la competitividad es el eficiente manejo de los recursos a los que puede acceder y transformarlos en instrumentos de desarrollo con alto valor agregado.

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