Durante esta semana y la siguiente, los niños regresan a clases luego de sus vacaciones. En esta época se activan las infecciones frecuentes de tipo respiratorio a raíz de varios aspectos, entre ellos el clima, cambio al ambiente escolar y el contacto con virus o bacterias que se concentran aún más en espacios como el jardín y el colegio.

En estos lugares, donde los niños están en constante contacto unos con otros, comparten alimentos, juguetes e implementos de trabajo. Por eso es muy factible el contagio, que trae consigo la influenza o el resfrío común con cuadros catarrales y de faringitis.

Para evitar complicaciones con las infecciones se requiere atender a los síntomas y tomar precauciones, en especial con los niños, quienes son muy sensibles ante estas enfermedades respiratorias.

Por ello, la revista ABC del Bebé consultó a Sandra Victoria Castaño Arboleda, neumóloga pediatra y docente de la Universidad CES de Medellín y la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), especialista en el tema, quien fue ponente en el pasado Simposio Itinerante de Alergias, en la capital de Antioquia.

¿Por qué en los jardines y colegios se concentran las infecciones?

Realmente, la transmisión de enfermedades respiratorias es muy fácil en recintos cerrados como los escolares, donde los niños y sus cuidadoras comparten el ambiente circundante, y la transmisión y el contagio solo necesitan de alguna persona que, a través de la boca, hablando o tosiendo, puede expandir el virus, de modo que este se aloje en cualquier otra.

¿Hay picos de enfermedad respiratoria y se pueden prever?

Los virus están totalmente relacionados con el desencadenamiento de síntomas respiratorios, y no solo ellos producen problemas respiratorios, sino que es un factor más. Por ello no solo influyen los cambios de clima sino los alérgenos ambientales.

Por ejemplo, nosotros no tenemos estaciones definidas por lo que una temporada de lluvias pueden ser en cualquier momento. Empezamos con temporada seca y de un momento a otro estamos de nuevo en lluvias o en intenso calor, todo esto altera y genera épocas de mucha consulta por infecciones respiratorias.

En cambio, en países como los Estados Unidos, donde sí hay las cuatro estaciones, tienen muy claras señales como el florecimiento de ciertos árboles, gramas o flores, por lo que los pacientes alérgicos logran identificar cuáles son las épocas en que se ponen más sensibles a las enfermedades. Pero nosotros, desafortunadamente, los cambios climáticos los vemos todo el año, por lo que es difícil identificar o relacionar el momento en que se dispara la alergia con algún factor ambiental.

¿Qué hacer para minimizar el riesgo de contagio en los espacios escolares?

En el caso de los niños que van a guardería o jardín y que permanecen un tiempo diario allí, en compañía de más personas, se requiere protegerlos en ese mismo ambiente

En las guarderías se debe extremar el aseo, y que las profesoras y cuidadoras se bañen constantemente las manos, pues el contacto con la orina o las heces de los bebés o limpiar sus narices y bocas constituyen un foco de infección muy grande, pues deben atender por igual a los niños resfriados y a los que no lo están.

En el caso de los más grandecitos, es clave que los padres con un niño resfriado no lo envíen al jardín, pues lo que hacen es aumentar el contagio con sus compañeros, y ellos a su vez, en sus hogares, con los adultos y sus hermanitos, y se vuelve una cadena circundante del virus.

¿Qué hacer en casa para prevenir?

Primero, hay que procurar fortalecer su sistema inmunológico y eso se va desarrollando con la edad. El sistema inmunológico y en general todos los del ser humanos, nacen inmaduros y solo el tiempo y el hecho de entrar incluso en contacto con diferentes gérmenes es lo que los va fortaleciendo. Este es un proceso y cuando los niños entran al jardín se enferman mucho, pero uno va notando que con la edad y el tiempo, hacia los cinco años, disminuyen las infecciones y se enferman menos.

Pero adicionalmente, es básica la vacunación. Es muy importante que los niños tengan su esquema de vacunación completo y al día, al momento de ingresar al colegio.

Cómo detectar que el problema respiratorio es síntoma de un mal mayor

¿Las gripas frecuentes de un niño pueden ser síntoma de rinitis o asma?

Lo primero es tener claridad de que los cuadros gripales son muy frecuentes en la edad de la guardería y el jardín, pero, teóricamente, una gripa debe durar máximo de 8 a 10 días. Entonces, cuando la mamá dice que su hijo tiene gripa después de 20 días, eso ya no lo es y puede estarse complicando, pero no necesariamente es asma, pues su diagnóstico requiere de muchos análisis.

Lo indicado es consultar si el cuadro gripal supera los 10 días, así el paciente no esté gravemente enfermo. En tal caso, puede que el malestar inicie como una gripa y termine en una sinusitis, con un proceso más largo de unas tres semanas, un mes, o más. El diagnóstico de un asma o de otra patología solo lo dará el médico, de allí consultar a tiempo.

¿El asma se cura?

No, el asma no se cura, pero sí se controla y se puede tener una calidad de vida completamente normal.
Lo importante es que los tratamientos son por completo esperanzadores y que, con ellos, los pacientes no se asfixian, salen normalmente a sus actividades y se desarrollan con total normalidad.

Pero para ello se requiere tratamiento y total constancia en el uso diario de los medicamentos, pues algunas madres, cuando ven bien a su hijo y que no presenta crisis, los interrumpen, por lo que nuevamente aparecen los síntomas tarde o temprano. Por esta razón, es el médico quien debe determinar si es posible suspenderlos o no.

¿Hay una edad en la que aparece el asma?

No, puede darse a cualquier edad. En los primeros meses, años, en la adolescencia o en la edad adulta, solo que es mucho más frecuente en la niñez.

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