El reino más pequeño encontrado en una isla en el Mediterráneo, es conocido como Tavolara. Se encuentra al sur de la Costa Smeralda de Cerdeña. Esta isla se eleva desde el mar azul como una esculpida montaña.

En la isla no hay hoteles, ni carreteras y solo tiene una parte habitable de arena blanca. Antonio Bertoleoni, conocido como Tonino es un expescador y dueño del único restaurante de Tavolara. Tonino ha tenido esta mini-monarquia a su mando desde hace más de 20 años.

El Reino de Tavolara celebró su 180 aniversaril, le precede a Italia por 25 años. La historia de esta monarquía tan pequeña, data de 1807, cuando el tatarabuelo de Tonino, Giuseppe Beroleoni, fue el primer colono en llegar a la isla deshabitada.

El inmigrante de Génova contrajo matrimonio con dos hermanas y buscaba un lugar en donde pudiera escapar de los cargos por bigamia. Pero no estaban solos en la isla, resulta que Giuseppe y sus esposas compartían la isla con una especie rara de cabra salvaje, con los dientes teñidos de amarillo dorado, así por el liquen y algas que comían.

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Una especie rara de cabra salvaje habita Tavolara.

Esta noticia, sobre cabras de dientes dorados fue escuchada por el rey de Cerdeña, Carlos Alberto, quien quiso viajar a Tavolara para cazarlas en el año 1836. El hijo de Giuseppe, Paolo fue el encargado de liderar las excursiones.

Cuando el rey llegó a la isla, empezó a nombrarse por su cargo real; así que Paolo hizo lo mismo, y afirmó que él era el rey de Tavolara. Tonino afirma que después de matar a varias cabras y devorarse un festín por tres días en casa de Paolo, el rey de Cerdeña al estar tan complacido le dijo a Paolo: “¡realmente eres el Rey de Tavolara!”

Ya fuera una broma o no, pasado un tiempo, Carlos Alberto envió un pergamino a Paolo en donde certificaba el estatus de la isla como monarquía, y aunque no era parte de esta monarquía oficialmente, con el pergamino bastaba.

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A las costas de Tavolara llegó Paolo con sus dos esposas…

Luego, Paolo decidió crear el escudo de armas Bertoleoni, y lo pintó en la pared de su casa, el escudo comprendía un árbol genealógico real y construyó un cementerio en la isla para él y sus descendientes.

Al morir insistió en ser enterrado con una corona de cemento sobre su lápida, siendo un símbolo de la nobleza que nunca usó en su vida. Años después esta noticia se  propagó por el mundo, acerca de la monarquía más pequeña y ahora la isla tiene un montón de aliados políticos.

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FUENTEBBC Mundo
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