Rezar junto a los colegas de trabajo puede resultar un poco incómodo. Para mucha gente es una actividad demasiado íntima como para desarrollarla en la oficina.

Aun así, en la sede del gigante inmobiliario chino Tiantai Group eso es exactamente lo que hacen en la sala de juntas antes de tomar decisiones importantes.

Seis de los ocho miembros de alto rango del equipo directivo de la empresa son cristianos, y el fundador y presidente, Wang Ruoxiong, que se convirtió al cristianismo hace siete años, dice que cuando la empresa tiene que tomar decisiones difíciles, recurre a la Biblia como guía.

De hecho, llega hasta el punto de decir queno es él, sino Dios, quien gestiona la compañía.

“Él lo controla todo. Yo soy sólo ‘un ama de casa’ de Jesús, lo ayudo a cuidar de la empresa”, señala.

Wang Ruoxiong cree que los valores cristianos han ayudado a su empresa a tener éxito.

“Valores universales”

Wang admite que las creencias cristianas por sí solas no han impulsado el éxito de la firma, y reconoce que las habilidades técnicas de sus empleados, así como las estrategias de mercadeo y la capacidad de ventas, también han jugado un papel importante.

Pero cree que seguir los valores cristianos ayudó a hacer que la empresa fuera más eficaz.

El empresario dice que los empleados se sienten cuidados, lo que hace que tengan un mejor desempeño, y añade que tratar a los proveedores de la empresa de una forma más justa ha creado relaciones más fuertes con ellos.

También cree que su enfoque es único, algo que según él ayudará a la empresa a sobrevivir pese a la creciente competencia.

Jefes rezan solos
Es común encontrar jefes que prefieren mantener su fe en privado, por cuanto en las organizaciones hay gente que profesa distintas creencias, y el respeto a todos debe prevalecer.

“Cuando los altos directivos están dispuestos a aplicar sus valores en su propio trabajo y en su vida, dichos valores son transmitidos a los demás.Con el tiempo, se convierten en los valores compartidos por los empleados de toda la empresa.

“En ese momento, la compañía se vuelve verdaderamente irremplazable”, sostiene.

De todas formas, es poco común encontrarse con un jefe que sea tan abierto en el trabajo sobre su religión.

Mientras las propias organizaciones tienen que facilitar que su personal pueda practicar su fe religiosa –habilitando salas de rezo, por ejemplo-, aquellos en puestos de mando normalmente se guardan para sí sus creencias. Generalmente son precavidos ante la posibilidad de que se crea que están preconizando su propia fe sobre los subordinados.

Gavin Oldham, director ejecutivo del grupo de corredores de bolsa The Share Centre, es un miembro laico del Sínodo General- el órgano rector más alto de la Iglesia de Inglaterra – un hecho que Oldham presenta abiertamente en su biografía en la página de internet de la empresa y en su cuenta de Twitter.

Pero si bien nunca esconde el hecho de que es cristiano, dice que es cuidadoso para no “hacer exhibicionismo” en el trabajo.

“No puede ser de conocimiento público. Hay un abanico enorme de orígenes, creencias y principios. Puede darse el caso de que la gente no tenga fe. Tienes que respetar a los demás”, le dice a la BBC.

Pero indica que su fe guía su vida profesional así como la personal, sobre todo -dice- su fe en el amor incondicional de Dios, que intenta aplicar en su vida personal.

Rezar en las empresas
Ayudar al prójimo como a ti mismo va más allá de una religión específica. Para muchos, es un valor universal.

Agrega que su fe en el principio de “amar al prójimo como a ti mismo” le supone un apoyo cuando está tomando decisiones empresariales difíciles y garantiza una consistencia que considera que le ha ayudado a hacer mejores juicios en el trabajo.

“Ni siquiera es necesario marcarlos como valores cristianos, son valores universales”, subraya.

“Todo lo que necesitas es amor”

Es un punto de vista que comparte el codirector ejecutivo de la cadena de tiendas Whole Foods Market, Walter Robb, quien dice que dado que la palabra “espiritualidad” a menudo tiene una carga negativa para ciertas personas, se puede reemplazar fácilmente por “amor”.

Si bien para muchos “amor” en el trabajo puede parecer igualmente inadecuado, Robb cree que un enfoque más suave por parte de quienes ostentan altos cargos, que enfatice que la empresa es parte de un mundo más grande con más responsabilidades, puede tener un efecto muy poderoso.

velas encendidas
Cambiar la palabra “espiritualidad” por “amor” ha servido en algunas empresas para que la religión sea motivo de unión.

“Esa profundidad de sentimiento en tu corazón, tu capacidad para trasladar esto a tu trabajo como líder, tu talento para desarrollar esta capacidad de organización y celebrarla, recompensarla, reconocerla, modelarla…Este tipo de cosas son parte de la creación de un canal más amplio, no más estrecho. Y en la medida en que eso sea espiritual, entonces creo que es algo positivo”.

Chen Feng, presidente del conglomerado chino HNA, cuyo imperio se extiende desde la aviación hasta servicios inmobiliarios y financieros, se basa en enseñanzas budistas que sustentan la cultura de su empresa, pero pone énfasis en que la religión sola no es suficiente para crear una empresa exitosa.

“También se deben ofrecer incentivos y beneficios para que la gente vaya en la dirección correcta para sí mismos y para el desarrollo de la empresa.

“El budismo es lo mío. Las personas tienen que resolver sus problemas por su cuenta. No podemos simplemente usar una cultura para todos. Necesitamos usar todas las culturas buenas e integrarlas con métodos de gestión modernos”, opina.

hombre rezando

¡Compártelo en tus Redes!

COMPARTIR