El impulso final para erradicar la pobreza extrema es el más difícil y los nuevos esfuerzos se deberán enfocar en tres puntos claves para abordar condiciones cambiantes.

Aunque el mundo ha alcanzado grandes logros en materia de reducción de la pobreza extrema (se estima que será menos del 10% de la población mundial a finales de 2015), aún hay 1.200 millones de personas en el planeta viviendo en con menos de US$1,25 al día.

Para el Banco Mundial, erradicar la pobreza es una meta para el 2030 que va de la mano con el primero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que recientemente reemplazaron a los Objetivos del Milenio cumplidos en su mayoría o fuertemente avanzados.

Ya no es menos de US$1,25 al día

En la actualidad, el umbral de la pobreza extrema solo captura las formas más complejas de la indigencia, es decir, donde las personas viven precariamente, al nivel de preocuparse por cuándo será su próxima comida y todo se limita a cuestiones de supervivencia.

Aunque, erradicar la pobreza extrema sería un hito en la historia del progreso de la humanidad, se debe tener en cuenta el riesgo de reincidencia en este tipo de condiciones precarias y la nueva formación de indigencia.

Inclusive, este proyecto ya se ha propuesto varias veces en el pasado con dispares resultados, lo que sugiere que alcanzar esta meta es más difícil de lo que se cree.

Para solventar gran parte de estas cuestiones, el Banco Mundial decidió actualizar la cifra de brecha de pobreza extrema al incrementarla de US$1,25 (aproximadamente $3.640) a US$1,90 al día ($5.532)

Este cambio responde a nueva información sobre las diferencias del costo de vida en los distintos países del mundo. Utilizando esta nueva medida, el Banco Mundial estima que el número de personas que salieron de la pobreza extrema fue menor pasando de 902 millones de personas, es decir, el 12,8% de la población mundial en 2012 a 702 millones (9,6%).

Si bien esta nueva metodología es más efectiva para medir la realidad de las condiciones de vida, será un nuevo desafío para cumplir las metas establecidas.

Los puntos clave del progreso

El presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim afirmó que las continuas e importantes reducciones de la pobreza eran el resultado de las sólidas tasas de crecimiento registradas en los países en desarrollo en los últimos años.

Y es justamente el crecimiento, el arma de doble filo. Debido a los recientes eventos de la ralentización de la economía mundial, especialmente en los países en desarrollo, deja en una posición muy vulnerable a las personas en riesgo de caer en pobreza extrema o reincidir.

De hecho, un reciente libro publicado por “The Creative Lab at Brookings” titulado “The Last Mille” afirma que en los últimos 60 años gran parte de los logros de reducción de la pobreza se midieron con base en los resultados de los países desarrollados.

La publicación hace especial énfasis en 3 vías para superar las dificultades del objetivo a 2030. La primera es evidentemente reformar las mediciones y tener mayor certeza de lo que sucede en el mundo en desarrollo.

La segunda tiene que ver con potenciar el ingreso. Como señala el presidente del Grupo Banco Mundial, “es necesario impulsar la prosperidad compartida elevando los ingresos del 40% más pobre de la población”.

La última vía es una mayor atención al riesgo de reincidencia. Yong Kim explica que lograr estos objetivos dependerá de la inversión en el desarrollo en términos de calidad de educación, la salud y el saneamiento.

¿En dónde se concentra la pobreza?

En las últimas décadas, tres regiones, Asia Oriental y el Pacífico, Asia Meridional y África han representado el 95% de la pobreza mundial.

A pesar de que la pobreza se está reduciendo en todos los continentes, se agudiza en aquellos países afectados por conflictos o que dependen demasiado de la exportación de materias primas.

Por continentes, los pronósticos disponibles de pobreza para el 2015 según el Banco Mundial son:

Asia Oriental y el Pacífico pasará de 7,2% en 2012 a 4,1%.

América Latina y el Caribe bajarán de 6,2% a 5,6% en el mismo periodo.

Asia Meridional de 18,8% a 13,5%.

África Subsahariana de 42,6% a 35,2%.

¡Compártelo en tus Redes!

COMPARTIR