Se crea o no, las supersticiones pueden ser una forma de idolatría y se las define como creencias extrañas a la fe religiosa y contrarias a la razón; la creencia de que haciendo algo se consigue controlar una situación.

Muchas personas comienzan el día consultando el horóscopo. Otras creen en los mitos de los gatos negros, o romper un espejo, o pasar bajo una escalera, y muchos más.

Algunas les hacen caso por tratarse de un hábito inconsciente, y otras tal vez por creer que las supersticiones pueden proteger. Para mí, la causa de la superstición es el temor. La superstición entra con el miedo en el corazón humano, y personas llevan consigo objetos de adoración que, por lo general representan rituales diversos. Los supersticiosos también tienen temor a lo desconocido y falta de seguridad en un buen resultado. Todo esto implica la aceptación de que otros dioses tengan poder sobre la vida de uno.

El entorno social y cultural influye como modelo del que se aprende este tipo de conductas. La ilusión de control es un error de apreciación del pensamiento humano por el cual se cree capaz de influir en situaciones sobre las que, en realidad, no tiene control alguno.

Según un estudio de la Universidad de Kansas hay tres razones por las cuales las personas son supersticiosas:

  • Para ganar control sobre situaciones inciertas (o creer que lo ganan).
  • Para reducir los sentimientos de indefensión e impotencia.
  • Porque es más sencillo recurrir a conductas supersticiosas que aprender habilidades de enfrentamiento.

¿Cómo se puede vencer el temor a las supersticiones o dejar de creer en ellas?

Si partimos de la existencia de una única Mente universal, no puede existir poder alguno capaz de influenciar sin el consentimiento mental de cada uno. Esto resulta sanador para dejar de depender de amuletos, de antiguas creencias, de encontrar pareja, de tener suerte, etc.

No hay que temer el futuro cuando se conoce el gobierno supremo del Amor.

El versículo bíblico “cuídense de que nadie los cautive con la vana y engañosa filosofía que sigue tradiciones humanas, la que está de acuerdo con los principios de este mundo…”, alude que se debe obtener la fe no de objetos o rituales de origen humano, sino del Dios único y verdadero..

La descubridora de la Ciencia Cristiana, Mary Baker Eddy, en su best seller Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras expresa: “La superstición y la comprensión jamás pueden combinarse”. Esto aclara que la oscuridad  y la mentira, no pueden mezclarse con la luz y con la verdad.

La Ciencia Cristiana libera de las supersticiones y no atribuye poder o inteligencia al mal o a objetos, dado que lleva a uno a obtener la comprensión espiritual.

Es posible anular la superstición. Así pudo comprobarlo Angèle Zeh Edimengo de Douala, Cameroon. En África, mucha gente atribuye a ciertos animales poder para traer mala suerte.

Un día, visitando su aldea, ella escuchó la conversación de otras mujeres que preguntaban quién moriría ese día, puesto que estaban presentes todas las señales que anunciaban la muerte de alguien: el canto de cierto pájaro, una línea de grandes hormigas negras rodeando las casas de la aldea, un ciempiés rojo, y varias otras cosas.

Ella había crecido con el mismo temor que paralizaba a todos los demás en la aldea, pero unos años antes había leído una revista de la Ciencia Cristiana y comenzó a comprender y a aplicar las verdades espirituales, reconociendo que todas las criaturas del Amor son inocentes e inofensivas y que a través de su presencia, canto, actividad, sólo pueden demostrar la perfección inmortal e infinita de la creación.

Afirmó que un ave puede cantar sólo para la gloria de Dios porque para eso fue creada; de otro modo, debe guardar silencio. De inmediato el canto se detuvo. Cuando se dio vuelta, ya no había más hormigas ni ninguna de las llamadas malas señales en la aldea. Todo había desaparecido. Y nadie murió en la aldea. Ahora comprendía que el temor de esas mujeres en el río provenía de pensamientos conscientes e inconscientes y no constituían la realidad espiritual.

La única influencia verdadera es divina y armoniosa.

El Amor es la mayor defensa contra las creencias malignas y te conduce a depositar tu confianza en el bien y en nada más.

¡Puedes liberarte de la esclavitud de la superstición!

María Damiani escribe acerca de la salud y el bienestar desde una perspectiva espiritual y es Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana en España. Email: [email protected] Twitter: @compubespana  Blog: http://saludyalegria.org

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