Es muy popular una frase que dice “No podemos controlar de quién nos enamoramos”. Sin embargo, aunque sabemos que el amor siempre llega de imprevisto, algunas situaciones pueden ser algo peculiares e incómodas, tal como es el caso de enamorarse de un miembro de la familia, por ejemplo: un primo hermano.

Cuando ocurre algo como lo antes mencionado, el miedo, la preocupación y la necesidad de ocultárselo a la familia y la sociedad nos invade. Incluso, pudieras tener miedo de que tu primo se dé cuenta de lo que sientes. Pero, el amor de los primos es más normal de lo que pudiera parecer al principio.

Sin embargo, mientras más rápido salgas de dudas, mejor. Si al final te das cuenta de que no estás realmente enamorado de tu primo sino que solo era un espejismo, entonces no hay nada por qué preocuparse.

Pero, ¿y si te das cuenta de que sí te has enamorado?

Lo mejor que puedes hacer es afrontar la situación

El primer paso es averiguar si tu primo siente lo mismo que tú. Si te das cuenta de que tu amor no es correspondido, lo más sano es olvidarte del tema. Pero si te das cuenta de que él también siente algo por ti, pueden iniciar una relación y, juntos, afrontar la situación.

Antes de pensar en contarlo a la familia, es recomendable dejar desarrollar un poco la relación hasta asegurarse de que no es algo meramente pasajero. Cuando estén convencidos de que la relación va en serio, entonces pueden hacerlo público. Lo más difícil será sentir el rechazo de algunos miembros de la familia o personas del entorno cercano que vean su relación como algo prohibido o al menos, algo mal visto.

¿Cómo decírselo a la familia?

Una de las mayores pruebas que deben afrontar es el momento de decírselo a la familia. Lo mejor que pueden hacer es decirlo ustedes mismos y no esperar que se enteren de otra forma.

De hecho, si logran reunir a la familia en un solo lugar y estar juntos en ese momento, muchísimo mejor. Esto evitará que el golpe sea más duro, que uno de los dos se vea como el culpable de la situación o que el momento sea de lo más bochornoso. Hay que ir preparados para cualquier escenario, desde que la familia en general lo acepte hasta el rechazo absoluto.

Seguramente, una vez hecho el anuncio, empezarán las preguntas. La familia va a querer saber cómo fue que comenzó esta relación y hacia donde va. Por eso, ustedes mismos, deben tener esto bastante claro.

Muchas parejas de primos no logran sobrellevar el rechazo de sus familias a la relación. Sin embargo, otros logran mantenerse unidos por mucho tiempo.

El matrimonio y los hijos

Si la relación avanza lo suficiente como para llegar a este tema, seguramente podrás tener una relación como cualquier otra, con la única diferencia de que tus suegros son tus tíos y tus cuñados son tus primos, pero solo eso.

Ahora bien, al pensar en conformar un hogar, la mayor inquietud que surge es si podrán tener hijos y si, de ser así, existe la posibilidad de que estos nazcan con algún defecto congénito. O si tal vez es mejor dejar de lado el tema y renunciar a la paternidad.

Lo cierto es que si existe un porcentaje de riesgo de que el feto tenga defectos congénitos cuando los padres son parientes pero, en el caso de los primos es de 6%. Para hacerse una idea, cuando los padres no son parientes existe una tasa de riesgo de 3%. Así que no es mucha la diferencia.

Aun así, en el caso de que exista el temor de que el feto traiga defectos congénitos, se puede recurrir a otras alternativas como: donante de esperma, óvulos o adopción.

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