¿Podría una oficina extravagante convertirte en un mejor empleado? Hay gente que realiza trabajos convencionales en un espacio poco usuales.

Con el constante parloteo que se escucha en las oficinas “abiertas” (sin paredes divisorias), la luz fluorescente, o la claustrofobia de sentarse en una formación de escritorios en hilera, para muchos el lugar de trabajo realmente no es un espacio fabuloso.

Como es sabido, las compañías tecnológicas han tratado de cambiar esta tendencia, ofreciendo a sus empleados alimentos gratuitos, mesas de billar y salas para “improvisar música”.

Pero si tú no eres uno de esos empleados afortunados quizás te gustaría trabajar en algo un poco más estrafalario.

Totalmente loco

En Londres se puede encontrar la TREExOFFICE (ÁrbolxOficina).

Está construida sobre soportes alrededor de un árbol. Es temporal, cuenta con ocho cubículos con enchufes y tiene wifi disponible para rentar de forma individual.

También puede reservarse toda la estructura como lugar para reuniones.

Árbol Oficina

“Está construida con papel compromido con plástico transpartente y policarbonato translúcido”, explica la arquitecta Kathryn Timmins.

No es perjudicial para el medio ambiente y también ayuda a que los trabajadores se sientan comprenetados con la naturaleza, agrega.

“Es como un escritorio en un parque, una forma muy agradable de trabajar”, opina Wieteke Teppema, comerciante de vinos que acude regularmente al ÁrbolxOficina.

Wieteke usa la oficina como base entre sus visitas a clientes e incluso reserva el espacio para realizar degustaciones de vino.

Dice que el lugar le parece inspirador.

Para el empresario local Darren Groucutt, quien trabaja en una agencia creativa, es una herramienta que inspira a los demás.

“Tiene el factor del ‘guau'”, dice. “Nuestros clientes nunca se imaginan que van a tener una reunión en una casa en un árbol”.

Una comodidad que este espacio no tiene es un baño (aunque hay un arreglo informal con un café local).

Ley de los Mares

El abogado neoyorquino John Lenoir encuentra su inspiración en los espacios azules.

John LenoirEl abogado John Lenoir trabaja en su yate.

Es un fiscal federal retirado y convirtió su yate en una oficina desde donde puede verse el horizonte de Manhattan.

“Es una oficinal convencional, tiene wifi y puedo hacer cualquier cosa que necesite”, afirma.

Armado con internet puede investigar y comunicarse con otros abogados para el trabajo que hace de preparación de juicios para los casos de derechos civiles en los que ahora se especializa.

La única desventaja, confiesa, es hacerse a la mar.

Hay una cierta cantidad de balanceo y movimiento, dice, y ha aprendido a guardar cuidadosamente todos sus documentos legales para que no caigan al suelo.

Pero esto no lo desalienta.

“Eres parte de la naturaleza”, asegura Lenoir.

“Es increible sentirte parte de todo este planeta, con las olas y el clima y el viento”.

“Completamente inmerso”

“Trabajar lejos de la oficina te hace más creativo y productivo”, argumenta Chris Ward.

Este empresario de relaciones públicas se ha convertido en un sinónimo de las virtudes de trabajar en cafeterías con wifi, gracias a su exitoso libro “Out of Office” (Fuera de la Oficina).

Pero también puede ver las ventajas de cambiar las cadenas de cafeterías por estos lugares especiales.

“Trabajar en una ubicación extraordinaria sólo puede ser verdaderamente inspirador”, afirma.

Es la antítesis de una oficina aburrida, donde “hacemos alargar nuestro trabajo hasta que sea la hora de salir a las 6.00 de la tarde”.

“Las ubicaciones extraordinarias son ambientes más relajantes y te permiten estar completamente inmerso en tu trabajo y dejar que el tiempo corra”.

Vagones en Shoreditch

En otra zona del este de Londres, en Shoreditch, en una estación de metro en desuso, el director editorial Dan Davies del grupo de arte Village Underground, ha descubierto que siempre termina su trabajo a pesar de los desafíos.

“No te sientes atrapado como te sentirías en una oficina”, dice. Y descarta los espacios de trabajo tradicionales como cabinas con aire acondicionado donde ponemos a engordar a las terneras”.

Su oficina es una de una serie de vagones renovados recuperados de un depósito de chatarra.

Fueron colocados sobre un edificio victoriano e inaugurados en 2007 como parte de un proyecto para crear espacios de trabajo para artistas a precios asequibles.

Los ocupantes quizás no se sienten atrapados, pero el lugar es frío.

“Si prendemos todos los calentadores, eventualmente el lugar se calienta a las cuatro de la tarde”, señala Ava Szajna Hopgood.

Vagones

El vagón no está aislado y el ruido del edificio cercano es otro problema.

La solución es ponerte tus audífonos, dice Davies.

Pero a pesar de estos asuntos prácticos, ambos defienden su inusual espacio de trabajo.

“Es un premio”, opina Szanjna-Hopgood, “siempre hago un esfuerzo para apreciarlo”.

“No tenemos una enorme gerencia, no hay jerarquías, y creo que el espacio tiene un efecto en ello”, dice Davies.

“Creemos que somos parte de Londres y no nos sentimos constreñidos ni restringidos”.

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