Julián González tiene 55 años, laboró 15 años para una empresa caleña hasta que fue despedido por un recorte de personal. Hoy, se desempeña como trabajador independiente: es mensajero nocturno de un restaurante, pero sin contrato de trabajo. Durante el día vende música y videos en compañía de un primo para sobrevivir junto a su esposa y un hijo.
 Julián forma parte del ejército de 14 millones de colombianos que no puede cotizar a pensiones porque sus ingresos no les alcanzan, ya sea por ser independientes o estar en la informalidad laboral o el llamado ‘rebusque’. Sólo 7,7 millones de personas aportan.
“Espero que algún día me reconozcan lo que pagué a la seguridad social cuando trabajaba para una empresa”, dice en tono desesperanzador.
Por su parte, Arley Congote, de 52 años, es un agente vendedor  independiente. Cotiza a pensiones de forma voluntaria, pero cree que será una odisea jubilarse, ya que apenas hace  ocho años comenzó a realizar ese tipo de aporte. Él como muchos no tiene las semanas suficientes que exige la ley en caso de llegar a la edad de pensionarse.
“Un familiar me recomendó cotizar a pensiones, y al principio estuve renuente. Y sigo creyendo que jamás me pagarán una  jubilación”, señala.
 Este drama se repite a diario en muchas ciudades y poblaciones, donde las personas con trabajos independientes ven demasiado lejano el sueño de alcanzar una pensión.
Según el abogado caleño especializado en procesos pensionales, José Filoney Navia, “las posibilidades de un independiente en el campo pensional son muy complicadas, ya que todo depende de su propio esfuerzo para alcanzar una futura mesada”.
La mayoría de los trabajadores independientes tiene ingresos insuficientes e incluso por debajo del salario mínimo de $644.350 mensuales.
Estima el abogado que “solo  una persona con salario mínimo deberá pagar un promedio de $190.000 al mes por salud y pensiones, la cual es una cifra muy alta, lo que imposibilita a muchos cumplir con esos aportes”.
 Otros porque, como en el caso de Julián, laboraron determinado tiempo y dejaron de cotizar a Colpensiones, o a  un  fondo privado, lo que también es un obstáculo.  Es, dice Navia, un sector susceptible a perder su fuente de ingresos de manera constante.
Así que su principal temor es no lograr semanas suficientes y, si las alcanzan, probablemente su mesada sería demasiado baja, ya que todo depende de su ahorro individual.
Hoy, se estima que deben  aportarse al menos  $160 millones (en ahorros) para lograr una pensión de salario mínimo en un fondo privado.
El exministro Rafael Pardo, recuerda que el sistema pensional colombiano es muy imperfecto, “pues  acoge a menos del 30 % de los trabajadores, mientras el 70% está por fuera”.
Hoy reciben pensión solamente 1.700.000 colombianos, de 6.500.000 que tienen ya la edad.  Y lo peor es que existen 2.500.000 colombianos con más de 65 años, que nunca estuvieron en el sistema pensional y están en niveles de absoluta pobreza.
Frente a esta realidad, el presidente de Asofondos, Santiago Montenegro, insiste en la urgencia de una verdadera reforma al sistema pensional, para que más personas puedan obtener una mesada cuando cumplan la edad de jubilación a los 62 años en hombres y 57 años en las mujeres.
Quizás el mayor obstáculo para que el sueño pensional se cumpla, es  la informalidad laboral. De allí que  personas como Julián y Arley deban seguir como trabajadores independientes, o en el ‘rebusque’ de todos los días.

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