Existen en el mundo ciertos puestos de trabajo que suelen ser mucho más apetitosos de lo comúnmente estimado para las funciones que exigen por parte de quienes se atrevan a ocuparlos, llegando a ofrecer cifras salariales que dejan asombrado a más de un solicitante y en la gran mayoría de los casos, sin ofrecer a cambio ningún cuestionamiento por el afortunado contratado.

¿Pero a qué se debe que el precio de un trabajo cualquiera termine disparándose por las nubes y llenándose de tan estimados beneficios?

La respuesta es fácil, porque tiene su buena cuota de riesgo, por llamar de un modo diplomático al peligro que pudiere representar dicho trabajo para quien se ha convencido de tener la oportunidad de sus sueños.

Este incremento jugoso del sueldo es visto como una forma de compensación por los posibles daños que pudieran sufrir tanto el empleado como su familia, en cuanto a los aspectos físicos, morales psicológicos y hasta propiamente financieros como consecuencia de las actividades específicas del trabajo.

Existe la posibilidad de que un buen salario se vea incrementado hasta en un 40% debido a las condiciones en las cuales se exige que se ejecute el trabajo, aunque también hay empresas que han decidido no escatimar en gastos con tal de ver su plaza ocupada por alguien que esté dispuesto a aceptar las condiciones que se le exijan.

El precio extra que las compañías pagan a sus empleados más audaces ha tenido muchos intentos de ser especificado, recibiendo títulos como “prima por condiciones de vida difíciles” “complemento de peligrosidad” o inclusive “plus de peligrosidad”, sin embargo, las empresas siempre encuentran el modo de esquivar estos calificativos, ya que suelen estar acompañados de vínculos legales, de los cuales las aseguradoras siempre están al acecho, sin embargo, en los contratos laborales siempre queda estipulada la naturaleza de estos pagos y beneficios extra.

No hace falta mencionar que las empresas suelen pagar más a quienes proceden originalmente de países europeos que a sus colegas de los países latinoamericanos, esto podría verse como una forma real de discriminación, sin embargo la realidad de fondo es que tal vez, y sólo tal vez, los latinoamericanos tengan mayor capacidad de adaptarse a cualquier otro tipo de comunidades y condiciones climáticas de lo que los propios europeos puedan siquiera pensar en tolerar, requiriendo aumentar un poco más el precio a su compromiso.

El precio ofrecido no sólo es en una cifra de dinero, existe un gran número de bonificaciones extra con las cuales recompensar a quien asume el trabajo en condiciones no tan favorables como los demás, encontrándose entre éstas los paquetes de viajes de placer por cuenta de la empresa, vacaciones extra y más días libres, alojamiento o vivienda, escolaridad para los hijos, seguros extendidos a todos los miembros del núcleo familiar, servicios especiales como amas de llaves, chofer, niñeras, entre los más comunes.

En una gran medida, el peligro que estas fuentes de empleo prevén para sus contratados, implica una cierta carga de sacrificios sobre éste y su familia, tal como mudarse a otro país, tener que aprender otra lengua y vérselas de cara a otra cultura que tal vez les reciba con un cierto toque de hostilidad tan típica de la discriminación humana como lo es su propia costumbre de segregar todo lo que le parezca diferente.

Otro factor de peligro que se considera como prioritario a la hora de incrementar el precio a la labor desarrollada, es el de las propias condiciones ambientales en donde deberá desempeñarse el trabajador contratado.  El calor o frío extremo, la lejanía a cualquier zona remota o inclusive el encontrarse en zona de conflicto bélico o social, crean ambientes de trabajo física y psicológicamente de peligro potencial, por lo que terminan siendo cargos muy bien pagados. ¿Vale la pena trabajar en un lugar peligroso por ganar más dinero?

Hasta la contaminación termina siendo relevante para solicitar un incremento salarial, y es que hoy en día ya hay ciudades en donde el aire se encuentra tan contaminado que representa un factor de riesgo remunerado para los empleados que se vean en la necesidad de trabajar ahí, tal es el caso de ciertas ciudades asiáticas, en donde no se pueda ya ni respirar sin vérselas con el smog.

Actualmente aún queda mucho por discutir sobre la ética con la cual se debe manejar este tipo de compensaciones y más aún sobre los aspectos legales que pudieren tener implícitos a la hora de ser planteados al empleado y registrados en su contrato, no obstante, siempre es parte de su libre albedrío si decide aceptar o no las condiciones que se le plantean y por supuesto, si el precio le parece realmente apropiado.

¡Compártelo en tus Redes!

COMPARTIR