Hasta el siglo XV, antes de la llegada de Colón a América, el mundo conocido apenas se extendía más allá de Europa y algunos territorios del Mediterráneo y el mar Negro.

En esa época, la tarea del explorador tenía como objetivo la conquista y la búsqueda de riquezas, con muy pocas herramientas disponibles para asistirlos en sus esfuerzos por cartografiar un mundo aún nuevo.

Hoy, el mundo está extensamente explorado y a veces parecería que ya no queda nada por descubrir. Esto le dijo un amigo a Ed Stafford, lo cual motivó al aventurero a demostrarle que todavía quedan muchísimos misterios en el planeta a través del programa Sin fronteras.

Pero, para el resto de nosotros, que no puede salir en una travesía a develar misterios sin resolver, ¿qué significan los viajes el día de hoy? ¿podemos ser exploradores en nuestras vidas? Stafford dice que sí, y que los viajes son esenciales para nuestra vida. Aquí, sus tres claves:

Viaja para proponerte desafíos personales

“Vivimos en un mundo donde la gente no se propone demasiados desafíos, no da un paso fuera de su esfera de comodidad. No creo que vivir en esa clase de mundo, o envolverte en algodón, sea bueno para el alma”, dice Stafford.

Para este explorador, emprender un viaje debería ser una cuestión íntima y personal, prioritaria en sí misma. “Muchos exploradores se esconden diciendo ‘iré en esta expedición para juntar dinero para donar’ y no creo que necesites esa excusa”, insiste. “Viajar es importante, aventurarte más allá de los límites del ser humano es importante y, en lo personal, creo que hacer cosas que te hagan crecer, que te hagan ganar más conocimiento del mundo y de ti mismo es importante”.

Aprovecha la tecnología para la exploración

Los conocimientos básicos en materia de exploración están cada vez más ampliados por la tecnología y los gadgets actuales. Muchos piensan que éstos son contrarios a la idea de la aventura, pero Stafford no es reacio a adoptarlos en su trabajo.

“La exploración siempre fue una mezcla de habilidades anticuadas y la última tecnología”, dice. “En el Amazonas usé muchos datos de la NASA. Uno de sus proyectos mostraba el follaje de la selva y me decía la altura del agua, por lo que podía planificar mi ruta durante las temporadas de inundaciones”.

Por supuesto Google Maps y hasta los drones también han hecho una aparición en el inventario de Stafford. “Esas cosas me emocionan; soy muy fanático de la navegación, de tratar de mezclar esos elementos que sirven y hacer que funcionen en conjunto. Pero, claro, también es agradable cuando te quedas sin batería y debes recurrir a tus conocimientos básicos”, agrega.

Usa los viajes para conectar con culturas

Ed Stafford está acostumbrado a depender de la amabilidad de los extraños. Lo que quizá suene un poco extraño, porque uno creería que los prejuicios culturales y problemas geopolíticos entre los diferentes países harían que los locales fueran más desconfiados de los extranjeros.

Pero Stafford insiste en que esas diferencias no lo perjudican en sus viajes y que lo primero que hace, visitando un lugar desconocido, es pedir ayuda. “No soy James Bond, no puedo ir y hacer todo por mi cuenta”, dice. “Todos, desde [el explorador de la Antártida] Ernest Shackleton a Percy Fawcett en el Amazonas, necesitaron un guía local. Así es como los exploradores siempre hacían sus trabajos”, recuerda.

“Se trata de encontrar a esa persona que pueda abrirte las puertas”, dice. “En Papúa Nueva Guinea fue un pastor, ¡en Etiopía fue un traficante de drogas guerrero de la tribu afar!”

Recurrir a ayuda local en lugar de mantenerse en una cápsula pre-diseñada ayuda a derribar prejuicios culturales y poder conectar entre seres humanos.

¿Qué te parecieron estas propuestas? Si quieres conocer mejor los métodos de Ed Stafford para explorar lugares extraños, no te pierdas Sin fronteras.

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