Nikola Tesla

Pasados ciento cincuenta años desde su nacimiento, el ingenioso Nikola Tesla suscita el interés que no logró mientras estuvo vivo. Su excéntrica personalidad y sus visionarias teorías lo condenaron injustamente a mantenerse alejado de la comunidad científica.

En la actualidad sabemos que muchos de sus aportes han sido determinantes para el estudio de la robótica, la física nuclear, los radares, el control remoto, la computación e incluso de la balística.

Nacido en lo que es Croacia actualmente, de origen serbio, el inventor terminó nacionalizándose como ciudadano estadounidense. Y fue en tierras americanas donde desarrolló su carrera, pero su ingenio no era del agrado del mundo científico, por lo que, a pesar de sus extraordinarios descubrimientos, tuvo que vivir sus últimos años en medio de la pobreza y el olvido.

Su última fotografía lo registra flaco y extenuado, pero en ella todavía se puede percibir su intensa mirada indagadora. Los últimos años de Tesla, los pasó en baratos hoteles de Nueva York.

Las tardes de Nikola transcurrían rodeado de palomas, a las que alimentaba en diferentes parques de la ciudad. Sus convicciones lo llevaron a adoptar una estricta dieta vegetariana, conformada básicamente de pan, miel y frutas.

El 7 de enero de 1943, cuando falleció a sus 86 años, solamente unas pocas personas asistieron al sepelio en la catedral de San Juan el Divino. Luego de varios años fue que llegó el reconocimiento que le había sido negado durante su vida.

Hoy la figura de Nikola Tesla es insignia de la innovación científica y su valioso trabajo es la base de muchos investigadores en distintas universidades del mundo.

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FUENTEHISTORY
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