The Vinales valley in Cuba, a famous tourist destination and a major tobacco growing area; Shutterstock ID 86617834; Your name (First / Last): 56530; Project no. or GL code: Online Editorial; Network activity no. or Cost Centre: James Kay; Product or Project: online editorial article BIT2016 regions

Que Cuba se está abriendo al mundo no es ninguna novedad, pero la gente conoce poco más que la decadente y encantadora ciudad de La Habana y las playas de Varadero.

Para descubrir su lado menos conocido hay que visitar el valle de Viñales, donde los granjeros siguen arando la tierra con bueyes en un paraje protegido por la Unesco. Se puede ir de excursión, a pie, a caballo o en bicicleta a recorrer los fantásticos mogotes (formaciones rocosas) y después dejarse caer en una tumbona en un porche y soñar despierto antes de dar buena cuenta de una comida casera en la casa particular donde uno se aloje.

Tras más de 50 años, la relación de Cuba con EE UU empieza, finalmente, a descongelarse y esta nación caribeña se encuentra en un momento de cambio. La Habana tiene mucho que ofrecer en términos de arquitectura, historia, música, museos y galerías, pero cuando ya se han visto los cadillacs antiguos, se ha posado con el Che Guevara en la plaza de la Revolución y se ha paseado por el Malecón, es momento de disfrutar del ritmo de vida lento que tan bien conocen algunos cubanos. Para ello, nada mejor que dirigirse hacia el oeste, al centro agrícola del valle de Viñales, a unas 2 h en coche desde la capital.

Lo más maravilloso de la principal ciudad de Viñales es que no solo puede uno relajarse sentado en una mecedora en el porche de la casa particular donde se aloje, y ver pasar bueyes y arados, también puede participar en todo tipo de actividades en este paisaje protegido por la Unesco. Se puede contratar a un guía e ir de excursión a pie, a caballo o en bicicleta a través de los mogotes (formaciones rocosas) y gozar de las vistas de los valles. Después es buena idea refrescarse nadando en una cueva antes de volver a sentarse en la mecedora con una cerveza fría en la mano y el son cubano procedente de los bares en el aire. El día termina con una cena en la casa (casi todos los anfitriones se toman muy en serio la calidad de sus comidas), a base de pollo o langosta a la parrilla, acompañada de platos tradicionales como arroz con frijoles negros y plátano macho.

Cuando apetezca cambiar de paisaje, se conduce 60 km al noroeste hasta cayo Jutías. Esta larga playa de arena blanca, a la cual se llega por una calzada entre manglares, es una excelente excursión de un día desde Viñales. Hay poca infraestructura (no hay hoteles, solo un par de restaurantes) y, como en Viñales, se puede elegir entre practicar alguna actividad (como buceo y kayak) o tumbarse y no hacer nada.

Incluso ante la perspectiva de un boom turístico gracias a la mejora de las relaciones con EE UU, Viñales conservará su encanto tradicional y su ritmo de vida lento. Junto con La Habana son la perfecta combinación para un viaje de contrastes por Cuba, ideal para los ciudadanos estadounidenses, para los cuales este fascinante país es más accesible que nunca.

Los mogotes calizos del valle de Viñales alcanzan los 300 m de altura y son ideales para los escaladores más expertos, con muchos salientes calizos y columnas de toba volcánica. Una experiencia más tranquila es visitar una plantación de tabaco, aprender a liar un puro y sentarse en la mecedora.

Una parte de los cambios propuestos en las relaciones entre EE UU y Cuba incluye el suministro de software y hardware necesarios para mejorar las telecomunicaciones en Cuba. Eso podría traducirse en un acceso a internet más veloz para todos, en lugar del actual sistema de marcaje, caro y lento, que, de vez en cuando y con suerte, conecta a los turistas con sus hogares.

Dentro del sinuoso paisaje al viajero le llamarán la atención los atascos de bueyes y arados con caballos y carretas, conducidos por guajiros que fuman puros.

Los esclavos africanos que trabajaban en las plantaciones de tabaco del valle de Viñales, junto con los conquistadores españoles y los lugareños, contribuyeron a crear la sociedad multiétnica cubana. Esto, unido a un paisaje único, hace del valle una zona de gran relevancia cultural.

¡Compártelo en tus Redes!

COMPARTIR