Las mejores actividades y viajes en familia para inspirar y asombrar a la próxima generación.

1. Safari al volante, Namibia

El Parque Nacional de Etosha, con sus paisajes de otro mundo, es además el hábitat natural de los “cinco grandes”, por no hablar de sus 340 especies de aves, entre ellas el flamenco rosa, y se puede recorrer conduciendo desde Windhoek. Si se pasan unas noches en esta reserva de fauna se despertará el interés de futuros Attenborough, y la visión de estas criaturas casi míticas (elefantes, rinocerontes, búfalos, leones y leopardos), protagonistas de sueños infantiles, dejará recuerdos imborrables. Con una oferta de alojamiento que va del camping a los refugios de lujo, hay ofertas para cualquier presupuesto, sin menoscabo para todas las necesidades de la familia.

El mejor momento para visitar el parque es de mayo a octubre, cuando los animales se concentran en torno a los escasos abrevaderos.

2. Caza de tesoros en el Museo Británico (Londres, Reino Unido)

Para los niños, curiosear por un museo no es algo que se adapte bien a su mundo de medios electrónicos y acceso inmediato a los recursos en línea. Pero aún es posible asombrar a los pequeños en un museo literalmente atestado de rarezas de todo el mundo. El Museo Británico no es el único que hace una gran labor poniendo la historia al alcance de los más pequeños, organizando expediciones de caza de tesoros y actividades para guiar a los jóvenes por lo mejor de sus colecciones, pero sí es de los pocos que hace posible que los mayores participen en sus actividades manuales y compartan la diversión de aprender haciendo un cómic sobre la historia antigua maya o cascos vikingos para toda la familia.

En www.britishmuseum.org se pueden descargar planos del museo y preparar la visita; la entrada es gratis.

3. Navegar a vela por las islas Whitsunday (Australia)

Aguas cristalinas y playas blancas bordean las frondosas cimas de estas “montañas hundidas” donde se puede navegar en un mar tranquilo, protegido del océano por la Gran Barrera de Coral, acampar en recónditas bahías y nadar y bucear entre peces de colores. Para los más novatos lo mejor puede ser alquilar un barco con patrón, pero prácticamente cualquiera puede aprender a gobernar un velero con un poco de instrucción. Solo hay siete islas con hoteles; el resto están desiertas, esperando la visita del viajero.

Habrá que calcular un presupuesto de 1000 AU$ al día por seis personas. Algunas salidas tripuladas ofrecen también submarinismo. Más información en www.tourismwhitsundays.com.au.

4. Arte rupestre antiguo, Dordoña (Francia)

El arte rupestre despierta la imaginación. Los petroglifos son interesantes para chicos de cualquier edad, desde los niños que se preguntan cómo sería el mundo antiguo a los adolescentes amantes del arte callejero. Los más famosos de Dordoña son los de la gruta de Lascaux, donde los cromañones representaron toda una colección de animales, desde mamuts a caballos, íbices, renos, uros y toros. La galería de Rouffignac también es una de las más antiguas y bellas del mundo. Actualmente se especula con que estos coloridos frescos firmados con misteriosas huellas de manos y realizados entre el 15 000 y el 10 000 a.C, puedan ser obra de las mujeres del clan.

Más información sobre la visita a los pintorescos pueblos de la región, con una gran cultura gastronómica, enwww.northofthedordogne.com.

5. Expedición a caballo por Wyoming (EE UU)

El modo más sosegado de entrar en contacto con la naturaleza en estas montañas es hacerlo a caballo, actividad ideal para quien busque una nueva frontera en actividades familiares. Se podrán ver montañas cubiertas de flores silvestres, ríos llenos de truchas y alces o ciervos pastando en los prados. Hay muchas opciones, dependiendo del nivel de comodidad que se busque, desde cabalgar hasta un campamento en un rancho para pescar y hacer excursiones a pie, hasta apuntarse a una ruta guiada por el Parque Nacional de Yellowstone. En verano, el valle puede estar lleno de turistas, pero basta apartarse de las rutas más transitadas para perderles de vista.

Véase información sobre las excursiones en www.wyomingtourism.org/thingstodo/listings/Horseback-Riding-Guides/1405945. En invierno se suelen cerrar carreteras, así que será mejor comprobarlo con antelación.

6. Santuario de Elefantes, Sukhotai (Tailandia)

Tailandia tiene mucho que ofrecer a los viajeros, pero para las familias que quieran algo especialmente memorable, el voluntariado en el Santuario de Elefantes de Boon Lott es una fantástica actividad, inspiradora y didáctica. Los niños aprenderán lo complejo de la competencia entre animales y hombres por el territorio y los recursos, y a relacionarse con el reino animal de forma cercana y personal. Se duerme en sencillas cabañas con duchas sin agua caliente, así que no es para los más delicados. Pero lo que se paga por el alojamiento contribuye a su misión de “proteger, expandir y educar”, en colaboración con la población autóctona de las colinas de Sukhotai.

Conviene reservar con tiempo, ya que este proyecto es muy popular. Véase más información en www.blesele.org.

7. Harry Potter en Disney World (Orlando, EE UU)

Los padres que ya hayan leído toda la serie de Harry Potter con sus hijos ahora pueden visitar la versión Disney de esta fantasía por las aulas de Hogwarts. La mitad del tiempo estarán recordando su primera y aterradora experiencia en una montaña rusa durante la infancia; el resto, se dedicarán a planear la visita por el país de Disney sobre el mapa, haciendo solo alguna breve pausa para comer. El mundo fantástico de Harry Potter satisface todas las expectativas de unas vacaciones familiares; la primera de ellas, que sean mágicas.

Las entradas al parque para una familia de cuatro cuestan unos 400 US$. La experiencia también se puede vivir en los Universal Studios de Japón.

8. Bucear con rayas (islas Caimán)

El enorme parque marino que componen las tres islas Caimán proporciona numerosos puntos de salida desde donde practicar snorkel entre peces y corales de todos los colores. Y frente a la isla Gran Caimán se congregan enormes y confiadas rayas que se acercan a comer directamente de la mano de los buceadores en Stingray City. Es el lugar ideal para hacer una nueva mejor amiga, la prehistórica raya. Algunos cuestionarán la ética de alimentar a estos peces, pero nadie duda de que es una gran experiencia. Su popularidad no hace más que potenciar el efecto: cuanta más gente acude a darles de comer, más rayas hay, y la hora de la comida en las aguas bajas es un hervidero.

Téngase en cuenta que las rayas, aunque amistosas, no dejan de ser mortales; no es una actividad sin riesgos. Véase www.caymanislands.co.uk/activities/attractions/stingraycity.aspx.

9. Tirolina entre los árboles, valle de Sacsara (Perú)

Una experiencia para padres aventureros: colgarse de una tirolina y lanzarse por entre los árboles, con una sensación compartida de terror y triunfo que los más pequeños no olvidarán. La tirolina de Cola de Mono se extiende por encima del espectacular valle de Sacsara. Según parece, en sus seis años de actividad, no ha habido ningún accidente, y el cable es tan fuerte que puede subir un adulto con un niño (de más de seis años) y cruzar así un desfiladero. También organizan salidas en kayak y descensos de rafting por el río Santa Teresa, para familias con niños mayores.

El itinerario de las tirolinas dura 2 h y en la base hay un camping para pernoctar (www.canopyperu.com).

10. Esquí nórdico (Noruega)

Los páramos y montañas de Noruega, con su manto de nieve, se convierten en un magnífico paisaje invernal que se puede surcar con esquís ligeros por unas pistas especialmente preparadas. La pista Peer Gynt, bautizada en honor del legendario personaje de la obra teatral de Ibsen, es la mejor para las familias, con sus refugios a intervalos regulares. Esquiar es gratis; solo hay que alquilar los esquís y organizar el alojamiento. No obstante, los novatos quizá prefieran apuntarse a un circuito que incluya instrucción, un guía y transporte del equipaje. Los noruegos tienen un código de montaña muy estricto para asegurarse de que nadie corra peligro.

Las condiciones meteorológicas pueden cambiar de pronto, así que no hay que ir nunca sin mapa. La pista también permite hacer agradables excursiones a pie en verano. Véase www.visitnorway.com/en/product/?pid=125813.

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