Es para muchos la noticia astronómica del 2017. Un grupo de astrónomos halló un sistema solar compuesto por siete planetas similares al nuestro, incluso tres de ellos podrían tener océanos de agua líquida. Si no te sorprende esto, aquí te presentamos otros siete datos sobre este nuevo hallazgo al que han llamado Trappist-1.

1. El sol de Trappist-1 es solo un poco más grande que Júpiter

Eso, en materia astronómica, hace referencia a una estrella muy pequeña; una enana roja ultra-fría que hace parte de uno de los tipos de estrella más comunes del universo.

2. Posee 7 planetas de tamaño muy similar a la Tierra

Un extraña característica. No es muy común encontrar exoplanetas rocosos, y hallar seis de golpe dentro del mismo sistema estelar (aún no está definido si el séptimo es rocoso) es completamente insólito.

3. Todos se encuentran en la zona de habitabilidad

Descubrir siete planetas rocosos orbitando la misma estrella es poco factible. Pero que todos ellos se encuentren dentro de la zona de habitabilidad podría considerarse algo utópico en materia astronómica.

4. Trappist-1 es extremadamente pequeño

Es un resultado lógico de lo anterior. Para que la misma zona de habitabilidad sea compartida por todos los planetas alrededor de una estrella tan pequeña, tiene que ser mínima la distancia entre ellos. Para tener una idea, todos el sistema Trappist podría caber en la región limitada por el cinturón de asteroides del Sistema Solar nuestro.

5. Océanos en tres de los planetas

Tener certeza de esta información aún es imposible, pero si Trappist-1E, F y G poseen atmósfera, podrían contener enormes cantidades de agua.

6. No hay ni días ni noches como en la Tierra

Según los cálculos, la proximidad de estos planetas a su estrella hace que sufran de acoplamiento de marea respecto a ella. Dicho de otro modo, tanto su rotación como traslación están sincronizadas de tal forma que muestran siempre el mismo lado a la estrella.

7. A pesar de lo anterior, continúan siendo potencialmente habitables

El acoplamiento de marea en los planetas provoca en ellos un desbocado efecto invernadero, por lo que suelen ser inhabitables. Pero Trappist-1 emite una radiación tan baja que, pese a todo lo anterior, podrían ser habitables.

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