crowdfunding

Si tienes una idea de negocio en mente, original y sólida; pero no cuentas con los recursos económicos para ejecutarla y los bancos te niegan el préstamo, debes enterarte entonces que existen nuevas alternativas tecnológicas con las que podrías obtener el apoyo financiero para tu proyecto.

Se trata del micromecenazgo, coloquialmente conocido en inglés como crowdfunding, que es una forma de financiación basada en la utilización de capital de diversos inversores por medio de pequeños aportes, generalmente asociados a nuevos proyectos.

Este mecanismo ayuda a personas y pequeñas empresas a conseguir recursos económicos más allá de lo que puedan contribuir bancos, familiares o amigos. El micromecenaje como medio de financiación puede ser utilizado para múltiples objetivos, desde proyectos musicales o artísticos que buscan el apoyo de sus entusiastas hasta campañas políticas y creación de pequeñas o medianas empresas.

Tipos de micromecenazgo

Donación o recompensa

La red de financiación masiva generalmente es ‘online’, permitiendo así alcanzar un mayor número de personas que mediante pequeñas donaciones económicas logran reunir el capital para financiar un proyecto.

En este caso, las personas que aportan dinero lo hacen desinteresadamente, solo porque de alguna manera simpatizan con la causa. Sin embargo, en otros casos los patrocinadores pueden pedir a cambio determinada recompensa, quizás una mención, un espacio publicitario o descuentos y beneficios en productos, entre otras.

Cabe anotar que en este tipo de micromecenazgo el dinero aportado no tiene retorno, aunque existe una variante en donde la persona que hace la donación pasa a obtener un porcentaje de la empresa o negocio, convirtiéndose en uno de sus accionistas.

Inversiones

En esta segunda modalidad el dinero aportado es tomado como una inversión, la cual genera ciertos rendimientos representados ya sea en un porcentaje accionario de la empresa creada (equity crowdfunding) o a través de la devolución programada del préstamo sumando intereses (crowdlending).

Si bien es cierto que el micromecenazgo tuvo sus primeras apariciones desde 1989, cuando en España el grupo Extremoduro logró financiar su primer disco de este modo, la era del Internet ha provocado su crecimiento explosivo en los últimos años, dando vía libre a muchos proyectos y a la creación de múltiples plataformas de crowdfunding.

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