Aumentan las infidelidades con el auge de las aplicaciones móviles

Aproximadamente a partir del año 2011 los smartphones empezaron a adquirir una gran popularidad en innumerables países hasta convertirse en lo que son a día de hoy: un elemento tecnológico indispensable que se encuentra presente en prácticamente todos los hogares, siendo utilizado a diario por niños, adultos e incluso ancianos.

Aunque prácticamente todo son aspectos positivos es innegable que la masificación de los mencionados dispositivos también ha acarreado ciertos factores de carácter negativo, siendo uno de ellos el de las infidelidades. Las cifras comienzan a ser alarmantes, habiéndose demostrado que muchas de ellas se producen gracias a la facilidad de comunicación existente con los teléfonos móviles inteligentes.

Es por ello que cada vez hay más desconfianza en las parejas y alguno de los dos miembros acaba dando el paso de buscar en la red Cómo espiar Whatsapp con tal de vigilar todas y cada una de las conversaciones que el otro mantiene a sus espaldas, cerciorándose así de que ninguna de ellas es subida de tono.

La mencionada app penetró con mucha fuerza en España y en muchos otros países, situando un funcionamiento similar al del antiguo MSN Messenger en la palma de la mano con la simplicidad que ello supone a la hora de establecer comunicación con otros individuos. Dicho éxito ha dado pie a que las parejas desconfíen entre sí al ver que uno de ellos oculta su estado de conexión o realiza otras acciones que consideran sospechosas, las cuales en ciertas ocasiones son claros indicios de que se está produciendo la tan temida infidelidad o, como mínimo, un inicial flirteo.

Tanto es así que algunos novios y novias van más allá no limitándose simplemente a vigilar la actividad que tiene lugar en WhatsApp, sino que adicionalmente optan por rastrear un celular para saber en cada momento la ubicación exacta de su pareja, la cual es mostrada en el mapa. De esta manera las sospechas pueden ser confirmadas si la localización actual es distinta a aquella que ha sido mencionada por la persona en cuestión al preguntarle a dónde se dirigía.

Otra aplicación de comunicación instantánea que diariamente es utilizada para cometer adulterio es Telegram. El principal aliciente se resume en que los usuarios no se ven obligados a dar su número de teléfono, aspecto que creen que les confiere una mayor privacidad al cometer dicho acto tan deleznable que acaba mermando la confianza en la pareja, la cual probablemente no podrá ser recuperada de nuevo.

Las dos apps anteriormente citadas acostumbran a ser usadas por individuos que ya tienen una idea preconcebida de ser infieles, pero existen otras que consiguen generarla en la mente de sujetos que, hasta el momento, se mantenían leales a sus parejas y no se les había pasado por la cabeza llevar a cabo este tipo de engaño.

Un claro ejemplo son las aplicaciones de redes sociales, especialmente Instagram. Tanto las chicas como los chicos que publican fotografías propias ven cómo, de vez en cuando, otros usuarios indican con un “Me gusta” el hecho de que sus inmortalizaciones han sido de su agrado, despertando un inevitable interés en los gustos de aquellas personas que están al otro lado de la pantalla del móvil.

Este aspecto incide sobretodo en los seres humanos que no cuentan precisamente con una gran autoestima, dándoles una excesiva importancia a los cumplidos digitales recibidos obsesionándose en demasía hasta incluso perder el deseo hacia la pareja, el cual pasa a ser focalizado en el otro individuo, traduciéndose dicho vínculo en un intercambio de likes y comentarios que acaba derivando en un inevitable encuentro físico.

Hasta el momento las aplicaciones comentadas no han sido creadas con el fin de mantener relaciones sexuales, pero la que será descrita a continuación sí se originó plasmando este motivo que por otra parte es totalmente respetable, siempre y cuando se lleve a cabo sin tener pareja. Es el caso de Tinder, una app que tras ser vista instalada en el smartphone de un novio o novia indica que muy probablemente se esté produciendo una infidelidad.

Y es que con este tipo de aplicaciones resulta más que sencillo iniciar conversaciones con usuarios a quienes previamente ya se han asegurado de gustarles físicamente por medio de sus respectivas fotografías, bastando con mantener algunas charlas adicionales para hablar de las preferencias de cada uno y, posteriormente, mencionar el lugar acordado para el encuentro físico que puede acabar convirtiéndose en una cita pasional.

Innegablemente los smartphones han dado pie a que cualquiera pueda iniciar conversaciones a espaldas de su pareja, provocando que el número de infidelidades vaya en aumento año tras año y las relaciones acaben quebrando incluso por la desconfianza suscitada por comportamientos mostrados ante el teléfono móvil. Es por ello que muchos usuarios se ven moralmente obligados a espiar los dispositivos ajenos para asegurarse de que en su caso el amor prevalece por encima de todo.

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