Baño de vapor: el tratamiento natural con más de 20 beneficios para la salud

Los baños de vapor aportan beneficios médicos, estéticos y psicológicos, por lo que se utilizan a diario para complementar tratamientos de todo tipo, no solo los relacionados con la belleza.

Baño de vapor

Durante cientos de años se han utilizado los baños de vapor porque ya se conocían sus numerosos beneficios, que van mucho más allá de la relajación o de la eliminación de toxinas, con independencia del tipo de sauna o de su nivel de humedad.

Como explican en SaunaPortátil.NET, especialistas en saunas de vapor, de infrarrojos y en productos de tratamiento corporal, existen más de 20 beneficios de los baños de vapor divididos en beneficios médicos, estéticos y psicológicos. Es por ello que las sesiones de sauna suelen utilizarse para complementar tratamientos de todo tipo, no solo los relacionados con la belleza.

Existe una gran diferencia entre usar la sauna y cualquier otro método en el que se aplica el calor de forma local (como a través del gel que se calienta en el microondas, por ejemplo), pues el calor localizado solo afecta a la piel y no llega a los tejidos profundos.

Para que el tejido muscular llegue a calentarse con este método, la temperatura tendría que ser tan elevada para la piel que la dañaría. En cambio, la radiación térmica que se obtiene con los baños de vapor y la sauna llega a unos 4 cm de profundidad, alcanzando los tejidos y beneficiando el sistema nervioso, circulatorio y el endocrino.

A continuación, te contamos algunos de los beneficios médicos, estéticos y psicológicos de los baños de vapor:

Menor riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular

En la sauna, el ritmo cardíaco se incrementa y las vías circulatorias se ensanchan, por eso mejora la circulación. Además, el calor también favorece la eliminación de grasa y toxinas, con lo que se reducen los niveles de colesterol y resulta fundamental para evitar la arteriosclerosis (acumulación de grasa y colesterol en las paredes de las arterias).

Según las conclusiones de un estudio que se realizó en Finlandia y se publicó en la revista médica JAMA Internal Medicine, los pacientes que utilizaban más a menudo los baños de vapor presentaban un menor riesgo de muerte debido a las enfermedades cardiovasculares. Los que iban a la sauna cuatro veces a la semana, como mínimo, experimentaron un 63% menos de muerte súbita cardíaca que los que iban una vez.

Rejuvenecimiento de la piel y una mejor cicatrización

Rejuvenecimiento de la piel y una mejor cicatrizaciónTal como comenta el periódico Cinco Noticias en un completo artículo sobre el cuidado de la piel, los baños de sauna son uno de los métodos no invasivos para rejuvenecer la piel más efectivos.

El calor penetra en las distintas capas, facilitando la eliminación de granos, espinillas y puntos negros. Además, se expulsan las toxinas que el cuerpo acumula mediante la alimentación y el medio ambiente, con lo que el resultado es una piel más hidratada, brillante, sana y rejuvenecida.

Por otra parte, los baños de vapor activan la producción natural de colágeno y la regeneración celular. Esto estimula la reparación de los tejidos dañados y acelera la cicatrización, a la vez que devuelve la elasticidad a la piel y reduce los efectos adversos del sol y del paso del tiempo.

Incremento de la autoestima y disminución de los estados depresivos

Todos los beneficios médicos y estéticos que los baños de vapor aportan al cuerpo también repercuten en el bienestar mental y emocional.

Son muchos los que experimentan un incremento en su autoestima, ganando seguridad en sí mismos e incluso a la hora de relacionarse con otras personas.

El hecho de ganar en autoestima y, al mismo tiempo, sentirse más relajado (gracias a la incidencia del calor sobre las terminaciones nerviosas), repercute a su vez en el estado anímico, alejando los pensamientos negativos, la tristeza, el decaimiento y la depresión.

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