Bogotá, en la búsqueda del desarrollo sostenible

Uno de los desafíos de las administraciones de Bogotá consiste en frenar el crecimiento desordenado de la ciudad, a través de una planeación urbana integral, donde se estimule el desarrollo enfocado a fortalecer el uso de medios alternativos de transporte no contaminantes, y a construir proyectos urbanos que sean sostenibles, como se ha planteado durante los últimos años.

Este desafío obedece no sólo a las nuevas necesidades de la capital, sino al compromiso que desde la gerencia pública deben asumir los funcionarios distritales. Es así como los lineamientos de la administración deben estimular los equipos de trabajo de las  entidades para promover acciones enfocadas a intervención urbana que involucren los elementos del desarrollo en forma planificada y organizada.

Por esta razón, los funcionarios deben ser capacitados en dos temas fundamentales: Desarrollo Orientado al Transporte Sustentable (DOTS) y Proyectos Urbanos Integrales (PUI).

El Desarrollo Orientado al Transporte Sustentable, consiste en planear, diseñar, ordenar y reconstruir la ciudad en torno al transporte público, con barrios compactos de alta densidad, donde las personas puedan disfrutar de los espacios que tienen diferentes usos, servicios, espacios públicos seguros que den prioridad a la interacción social.

Los Proyectos Urbanos Integrales (PUI), como instrumento de intervención urbana buscan el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes del sector identificado, involucran todos los elementos del desarrollo en forma planeada y simultánea, a través de obras de infraestructura que cumplen con altos estándares de calidad, garantizando la participación comunitaria para lograr su sostenibilidad.

Con los temas DOTS y PUI es posible pensar en ajustar el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), donde se reconoce y propone una reestructuración que implica la integración, así como desarrollar un sistema multimodal para articular Transmilenio con el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), y articularlo a su vez con los sistemas Metro y Cable.

Lo anterior teniendo en cuenta que Bogotá tiene dinámicas socio-demográficas, económicas, culturales y de ocupación del territorio urbano y rural muy  distintas a las contempladas en el POT del año 2000; lo cual implica tomar decisiones que orienten a la ciudad hacia una mayor concentración y densificación urbanas, una mejor regulación y adecuada articulación de usos del suelo, mayores alturas y más claras y precisas obligaciones urbanísticas y condiciones de licenciamiento urbanístico. Además,  definir una amplia y adecuada gerencia normativa para la ruralidad.

La premisa es llevar a Bogotá a una dimensión superior, dotar a las comunidades no solo con infraestructura urbana sino comprender que la oferta del Estado no se limita a un sector sino que esta debe cubrir educación, salud, vivienda, posibilidades de empleo, bienestar social a distancias cercanas a los sistemas de transporte y preferiblemente donde habitan las personas.

Janeth Franco Silva

¡Compártelo en tus Redes!