En Estados Unidos, una familia que se encontraba en un campo de golf se llevó un gran susto cuando un enorme caimán detuvo el juego; de hecho, uno de los jugadore se alteró tanto que arrojó su palo y abandonó el lugar. El reptil, que llevaba un gran pescado en la boca, no prestó ninguna atención a los golfistas, sino que se lanzó al agua para disfrutar de su comida.

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