Cáncer: El inmortal enemigo mortal

Cáncer - El inmortal enemigo mortal

La pregunta obligada es: ¿Tiene cura el cáncer?

La respuesta es: SÍ, pero depende del tipo de cáncer y de la capacidad de reacción del sistema inmune de cada persona; o sea, NO todo cáncer se puede curar; también, depende de la fase o etapa en que se encuentre esta patología y de cuánto se haya propagado la enfermedad en el cuerpo de la persona.

Cáncer curado: significa que el cáncer ha desparecido, sin posibilidad de regresar.

Cáncer en remisión: significa que el cáncer ha desparecido pero es probable que aparezca nuevamente.

Los médicos, especialmente los oncólogos, saben o deben saber cuándo puede regresar el cáncer, si es que va a regresar. Por ejemplo, el cáncer de testículo puede volver en un período aproximado de tres años; el cáncer de mama probablemente reaparezca en 14 o más años, incluso puede aparecer después de 20 años.

No se puede negar que los tratamientos contra el cáncer han mejorado notablemente; las expectativas de vida, después de un cáncer, han aumentado considerablemente, con buena calidad de vida para las personas que se han visto afectadas por este terrible flagelo.

De la cantidad de información que manejen los médicos, del sentido de responsabilidad y profesionalismo de éstos, depende qué tipo de información válida o acertada se le brinda al paciente de cáncer.

¿De qué depende la potencial cura del cáncer?

Depende de muchas cosas, por ejemplo:

  • Tipo de cáncer que se tenga; hay unos fáciles de curar, otros más difíciles de tratar y/o curar y algunos que son incurables.
  • La prontitud con que se detecte el cáncer; cuanto más rápido se detecte un cáncer, mayor posibilidad de curación habrá.
  • Si se ha diseminado o no, velocidad de propagación y cuánto se ha diseminado; generalmente es más fácil de curar el cáncer que no se ha diseminado.
  • Edad y estado de salud de la persona o paciente; en algunos casos, una cirugía puede ser arriesgada o tener desenlace fatal si la persona es de avanzada edad o tiene salud precaria.
  • Cada cáncer y cada paciente son distintos Los médicos saben / sabrán cómo hablar a cada paciente de cáncer y si hay o no posibilidades de erradicación parcial o definitiva del cáncer.

Aunque no siempre se puede curar el cáncer, es probable que con tratamiento adecuado el paciente de cáncer incremente sus expectativas de vida, incluso llevar vida digna a pesar de su patología.

El tratamiento correcto puede garantizar a un paciente de cáncer varios meses o años con buena calidad de vida. En casos en no se puede curar el cáncer, sí se pueden sus síntomas, como el dolor, vértigo y otros.

El tratamiento que se sigue para un cáncer incurable se conoce como cuidado paliativo o atención que se brinda a los pacientes con enfermedades graves, el cual consiste en aliviar el sufrimiento,  mejorar la calidad de vida del paciente y su familia, pero que se sabe que no va a curar la enfermedad como tal.

¿Qué significa cáncer en remisión?

En general, hay dos tipos de remisión:

  • Remisión completa: Cuando el cáncer desaparece después del tratamiento sin dejar rastros visibles. No se debe confundir con una cura, porque todavía pueden quedar células cancerosas remanentes que no puedan ser detectadas por los médicos.
  • Remisión parcial: consiste en una reducción significativa del cáncer. La remisión parcial no constituye una cura, porque la patología todavía permanece en el paciente.

¿Cómo tratar el cáncer?

Los tratamientos más comunes son: cirugía, quimioterapia y radioterapia; también hay otras opciones, como: terapia dirigida, inmunoterapia y terapia hormonal láser, entre otras.

  • Cirugía: tratamiento común para tratar diversos tipos de cáncer; en general, consiste en extraer la masa de células cancerígenas o tumor y algunos tejidos circundantes. Algunas veces, la cirugía se practica con el fin de aliviar los efectos secundarios causados por el tumor.
  • Quimioterapia: consiste en usar fármacos para eliminar las células cancerígenas. Los fármacos se pueden aplicar por vía oral, por medio de inyección intramuscular o por vía intravenosa (directamente en un vaso sanguíneo). Los fármacos se pueden administrar al mismo tiempo o por separado, uno después de otro.
  • Radioterapia: en este caso, se utilizan radiografías, partículas o gránulos radiactivos para disminuir o eliminar las células cancerígenas. Las células cancerígenas crecen y se dividen mucho más rápido que las células normales, se convierten en inmortales. Entonces ¿Cómo actúa / funciona la radiación? La radiación es perjudicial para las células que crecen rápidamente, por eso, la radioterapia afecta más a las células cancerígenas que a las células normales. La radioterapia evita que las células cancerígenas crezcan y se multipliquen rápidamente, lo que implica la muerte de las células cancerígenas.

Con relación a la radioterapia, se distinguen dos tipos principales:

  • Radioterapia externa: De uso más común. Consiste en bombardear desde afuera (del cuerpo) con rayos X, partículas o gránulos radiactivos.
  • Radioterapia interna. Esta forma proporciona radiación dentro de su cuerpo. Se puede aplicar a través de semillas radiactivas que se colocan dentro o cerca del tumor; un líquido o una pastilla que usted ingiere; o a través de una vena (intravenosa o IV).
  • Terapia dirigida: en esta, se utilizan fármacos para evitar que el cáncer crezca y se propague rápidamente. Este tratamiento causa menos daño a las células normales que en otros tipos de terapias o tratamientos.
  • La quimioterapia estándar: elimina las células cancerígenas y algunas células normales. El tratamiento dirigido se enfoca en puntos específicos (moléculas) de las células cancerígenas. El fármaco bloquea las células cancerígenas para que no puedan propagarse.

Los fármacos de terapia dirigida funcionan así:

  • Detienen el proceso que provoca que las células cancerígenas y se multipliquen.
  • Hace que las células cancerígenas mueran por su propia cuenta.
  • Ataca elimina directamente las células cancerígenas.

Las terapias dirigidas se administran por vía oral (pastillas) o por vía intravenosa.

  • Inmunoterapia: es un tratamiento para el cáncer que depende de la capacidad del sistema inmunitario para combatir infecciones. Esta terapia se basa en sustancias producidas por el cuerpo o producidas en un laboratorio para fortalecer el sistema inmunitario y que éste, de paso, combata el cáncer. Esto ayuda a la eliminación de las células cancerígenas.

La inmunoterapia trabaja así:

  • Detiene o frena el crecimiento de las células cancerígenas.
  • Evita que el cáncer invada otras partes del cuerpo.
  • Fortalece el sistema inmunitario para que este elimine las células cancerígenas.
  • Terapia hormonal: se utiliza para tratar ciertos tipos de cánceres que se alimentan de hormonas; entre estos, se pueden mencionar: cáncer de mama, cáncer de próstata y cáncer de ovario.

Esta terapia utiliza fármacos para detener o bloquear las hormonas del cuerpo que alimentan a estos tipos de cánceres, frenando el crecimiento de las células cancerígenas.

La cirugía implica extraer órganos que producen hormonas: ovarios o testículos.

Los medicamentos se administran por vía oral (pastillas) o vía intravenosa.

  • Hipertermia: consiste en la utilización de calor para deteriorar y eliminar las células cancerígenas sin afectar las células normales.

Se utiliza para (en):

  • Una zona específica de células, por ejemplo, un tumor.
  • Partes específicas del cuerpo, por ejemplo, un órgano, una extremidad…
  • Todo el cuerpo.

El calor se aplica por medio de una máquina externa, a través de una aguja o por medio de una sonda que se coloca directamente en el tumor.

  • Terapia láser: esta utiliza un estrecho haz de luz, enfocado en las células cancerígenas con el fin de destruirlas.

La terapia láser se puede utilizar para:

  • Desintegrar tumores y neoplasias pre-cancerígenas
  • Reducir tumores que estén bloqueando un órgano o una glándula: el estómago, el colon, el esófago…
  • Tratar los síntomas del cáncer, por ejemplo, el sangrado u otros.
  • Sellar las terminaciones nerviosas para reducir el dolor después de una cirugía.
  • Sellar los vasos linfáticos para reducir la inflamación y evitar que las células del tumor se propaguen, después de una cirugía.

La terapia láser a menudo se aplica a través de un tubo extremadamente delgado e iluminado que se introduce  en el cuerpo. Mediante fibras delgadas, en el extremo del tubo, se dirige la luz hacia las células cancerígenas. Los láseres también se aplican sobre la piel.

En muchos casos, los láseres se utilizan en combinación con otros tratamientos para el cáncer, por ejemplo, radioterapia y quimioterapia.

  • Terapia fotodinámica: es una inyección de un fármaco sensible a un tipo especial de luz. El fármaco permanece en las células cancerígenas más tiempo del que permanece en las células saludables. Una vez realizado el procedimiento anterior, un médico dirige la luz de un láser u otra fuente a las células cancerígenas. La luz transforma al medicamento en una sustancia que ataca y suprime las células cancerígenas.
  • Crioterapia: se conoce también como criocirugía, en esta se utiliza gas extremadamente frío para congelar y destruir las células cancerígenas. Algunas veces, se utiliza para tratar células que podrían convertirse en cáncer (conocidas como células precancerosas) en la piel o en el cuello del útero; también, se pueden utilizar instrumentos especiales para aplicar la crioterapia a tumores internos, como tumores hepáticos o de la próstata.

El cáncer probablemente puede reaparecer después del tratamiento farmacológico o radioterapia usado(a) para combatirlo. Esto es posible si el tratamiento no eliminó todas las células cancerosas.

El tratamiento con quimioterapia  mata las células cancerosas que están en proceso de duplicación (o sea, que están en proceso de división para formar nuevas células; sin embargo, se debe tener en cuenta que no todas las células cancerosas se dividen al mismo tiempo. Mientras las células cancerosas están en actividad de división, las células normales entran en largos períodos de descanso entre divisiones; por cierto, las células cancerosas también entran en reposo, aunque este puede ser considerablemente más corto que el de las células normales.

Es recomendable administrar tratamiento de quimioterapia en serie, ya que esto permite  reducir o eliminar tantas células cancerosas como sea posible. Las células que estaban en reposo cuando se recibió el primer tratamiento, tal vez ya estén divididas o en proceso de división cuando se aplique la siguiente quimioterapia; es probable que las células cancerosas que escaparon en la quimioterapia anterior esta vez mueran.

No es posible o, por lo menos, poco probable que un tratamiento de quimioterapia elimine todas las células cancerosas al mismo tiempo. Mediante los tratamientos de quimioterapia se intenta reducir o eliminar la mayor cantidad posible de células cancerosas. Las células cancerosas remanentes serán eliminadas por las defensas del cuerpo (sistema inmunitario) o quizás mueran por causas naturales.

Los tratamientos cuyo objetivo es reducir o eliminar el cáncer funcionan al enfocarse en las diferencias que ayudan a que una célula cancerosa sobreviva, crezca y se multiplique. Es probable que con algunos tratamientos se pueda eliminar completamente un cáncer. Otros tratamientos tan sólo lograrían reducir el cáncer o controlarlo durante varios meses o años. En síntesis, es posible que el cáncer desaparezca y que no sea detectado por ningún escáner o análisis de sangre; pero tal vez haya un pequeño grupo de células cancerosas en reposo o precancerosas que permanezcan en el cuerpo, y, quizás, puedan comenzar a crecer nuevamente después de un tiempo considerable o cuando se detenga el tratamiento.

Los cánceres pueden volverse resistentes a tratamientos farmacológicos. El cáncer se desarrolla a partir de células normales que han cambiado o mutado para convertirse en células inmortales o autónomas. Durante la mutación, se producen cambios en los genes de la célula, haciendo que la célula se comporte de manera diferente a una célula normal. Las células cancerosas pueden seguir mutando hasta convertirse en células anormales o inmortales irreversibles.

Estrategias para la prevención del cáncer

  • Preparación de Alimentos. Comer, por lo menos, un tercio o un cuarto de los alimentos crudos. Evitar freír o asar ​​al carbón; se recomienda hervir, escalfar o cocinar al vapor los alimentos. Se debe considerar el consumo de alimentos enteros que combaten el cáncer: hierbas, especias y suplementos (brócoli, curcumina y resveratrol, bebidas aromáticas a base de plantas con alto contenido de ácido hialurónico o con una cantidad regular de éste).
  • Carbohidratos y Azúcar. Se recomienda reducir o eliminar de la alimentación los alimentos procesados, fructosa y alimentos a base de granos enteros y productos orgánicos sin procesar, ya que se descomponen rápidamente y ayudan a subir el nivel de insulina. La fructosa alimenta las células cancerosas y promueve su crecimiento. Hay que asegurarse de que el consumo total de fructosa sea de 25 gramos al día aproximadamente, incluso las frutas.
  • Proteínas y Grasas. Se debe controlar el consumo de proteínas de origen animal y/o vegetal.
  • Transgénicos. Se debe evitar el consumo de alimentos transgénicos o genéticamente modificados, ya que generalmente son tratados con herbicidas como Round-Up (glifosato), y es altamente probable que sea un cancerígeno. Un equipo de investigación francés, que ha estudiado concienzudamente el Round-Up concluyó que es tóxico para las células humanas, y con elevada probabilidad de ser cancerígeno para los seres humanos; por eso, se deben elegir alimentos frescos, orgánicos, preferiblemente que sean cultivados con técnicas ancestrales de cultivo.
  • Se ha comprobado que el ejercicio reduce los niveles de insulina, lo que crea un entorno de bajo nivel de azúcar que no estimula el crecimiento y propagación de las células cancerosas.
  • Algunos investigadores y organizaciones de lucha contra el cáncer recomiendan hacer ejercicio con regularidad con el fin de reducir el riesgo de cáncer, y ayudar a mejorar los resultados en análisis y/o tratamientos del cáncer; también, se ha encontrado evidencia que sugiere que el ejercicio puede ayudar a que se dispare la apoptosis, muerte celular programada, en las células cancerosas. Un programa ideal de ejercicios debe incluir: equilibrio, fuerza, flexibilidad, entrenamiento de alta intensidad con pausas de descanso…
  • Vitamina D: Existe evidencia científica de que se puede disminuir el riesgo de cáncer a un poco más del 50% con tan sólo mejorar los niveles de vitamina D, con base en exposición solar adecuada. El nivel sérico debe mantenerse constante a 50-70 ng/ml; sin embargo, si se está recibiendo tratamiento para el cáncer, el nivel sérico debe estar entre 80 a 90 ng/ml para garantizar beneficio óptimo.
  • Se recomienda dormir lo suficiente. La pérdida de sueño puede interferir con la producción de melatonina, la cual está asociada con un mayor riesgo de resistencia a la insulina y con aumento de peso; esto contribuye al fortalecimiento del cáncer.
  • Exposición a productos con altas tasas de toxinas: Se recomienda reducir la exposición a toxinas ambientales, como: pesticidas, herbicidas, productos químicos de limpieza del hogar, ambientadores sintéticos, cosméticos tóxicos, desodorantes (perfumes, otros) con alto contenido de CO (monóxido de carbono) CO2 (dióxido de carbono)…
  • Evitar la exposición a la radiación: se recomienda evitar la exposición a la radiación producida por teléfonos móviles (como medida de precaución), torres, estaciones Wi-Fi… también, se recomienda evitar al máximo la exposición a escaneos médicos basados en radiación, incluyendo rayos X dentales, tomografías computarizadas y mamografías; es decir, se deben utilizar de manera controlada o con frecuencias reguladas.
  • Por último, es recomendable el manejo del Estrés: El estrés contribuye notablemente al desarrollo o fortalecimiento de enfermedades. Investigaciones científicas sugieren que el 85% de las enfermedades son motivadas o impulsadas por factores emocionales. Así las cosas, hay que aprender a manejar bien las emociones… En próximo artículo, “Tratamientos alternativos para el cáncer”.

Carlos Adolfo Chimá Pérez

¡Compártelo en tus Redes!