Celiaquía y depresión: ¿existe un vínculo entre ambas?

Las sensaciones de fatiga, tristeza crónica, dolores de cabeza, ansiedad o insomnio son muy comunes en las personas con enfermedad celíaca, aunque durante mucho tiempo no se los consideró síntomas de la propia enfermedad: hasta tiempos recientes, los síntomas clásicos de la celiaquía eran tan sólo aquellos gastrointestinales como dolor abdominal, flatulencias y diarrea, y aquellos relacionados a la consecuente malabsorción de nutrientes como la anemia y la osteoporosis.

Sin embargo, estudios relativamente recientes han establecido una conexión entre el cerebro y el intestino, produciendo un creciente interés en la comunidad científica (especialmente entre psicólogos y nutricionistas ) acerca de cómo la celiaquía puede influir en el sistema nervioso y afectar así la calidad de vida del paciente.

¿Qué es la celiaquía?

La celiaquía es un trastorno autoinmune en el que el sistema inmunológico del cuerpo ataca por error una proteína llamada gluten que se encuentra en el trigo, el centeno y la cebada. En su ataque al gluten, el sistema inmune daña la capa más interna del intestino delgado, produciendo síntomas tales como calambres abdominales, hinchazón, dolor, gas, vómitos, diarrea y estreñimiento. Una vez dañada la pared del intestino delgado, se ve afectada la capacidad de absorción de la misma, limitando el ingreso de moléculas al torrente sanguíneo.

Esta enfermedad es propia de una predisposición genética y está presente en el 1% de la población, aunque el mayor porcentaje de celíacos no lo sabe o nunca ha tenido un diagnóstico apropiado.

¿Cómo se conectan la celiaquía y la depresión?

Los mecanismos que explican cómo la enfermedad celíaca aumenta el riesgo de problemas psicológicos aún no se comprenden por completo, pero existe cierto consenso entre los investigadores del área de que se trata probablemente de una consecuencia de la desnutrición resultante de la malabsorción propia de la enfermedad, que evita que ciertas moléculas esenciales como vitaminas, aminoácidos, minerales y proteínas pasen al torrente sanguíneo y ejerzan sus efectos en el organismo.

Cuando algunos de los componentes necesarios para formar neurotransmisores no alcanzan el cerebro, la falta o insuficiencia de los mismos genera sintomatología clínica.

La insuficiencia del aminoácido triptófano, por ejemplo, altera la producción de serotonina, el principal neurotransmisor encargado de mantener el estado de ánimo en equilibrio saludable.

La insuficiencia de algunas vitaminas del complejo B también está directamente relacionada a la presencia de síntomas de depresión clínica y ansiedad.

Los efectos secundarios adicionales de la malabsorción pueden inducir síntomas que pueden identificarse erróneamente como depresión clínica: una insuficiencia de ácido fólico atribuible a la malabsorción puede, por ejemplo, inducir cansancio, indiferencia o un estado de dispersión o mente ausente. La deficiencia de hierro también puede provocar sensación de fatiga.

¿Qué se puede hacer?

Ante cualquier síntoma, lo ideal es recurrir a un profesional para que lleve a cabo las pruebas necesarias para obtener un diagnóstico certero.

En el caso de pacientes con diagnóstico laboratorial de celiaquía, una dieta libre de gluten suele aliviar los síntomas tanto gastrointestinales como psicológicos, aunque para notar una mejora inmediata en los últimos puede ser necesario un suplemento de algunos nutrientes como triptófano o vitaminas del complejo B.

StarOfService

¡Compártelo en tus Redes!