Colombia necesita oxígeno

“La solución a un problema se ha convertido en el comienzo de una nueva época de violencia”.

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En el 2010 cuando Juan Manuel Santos llegó a la presidencia, todos pensaban que un punto fuerte de su mandato iba a ser la seguridad, toda vez que fue uno de los mejores Ministros de Defensa que ha tenido Colombia, liderando numerosos operativos que le permitieron al gobierno de Álvaro Uribe hacerle frente a las guerrillas colombianas y a los paramilitares; en un momento donde el narcotráfico ya no contaba con la fuerza de aquellos carteles históricos que hicieron tanto daño.

Si bien llevaron a los movimientos armados al margen de la ley hacia la selva, alejándolos de las ciudades, Juan Manuel Santos tomó posesión para continuar con la filosofía de guerra implementada; pero en el camino se dio cuenta que siendo Presidente no era suficiente con hacer guerras de desgastes sin un fin próximo al conflicto armado, al contrario, debía firmar un acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); objetivo que se logró a pesar de la oposición comandada por el llamado “sector del no”, la estadísticas de respaldo en la sociedad en caída libre, y recibiendo un Nobel de Paz, por nunca rendirse, y eso fue algo para destacar.

Pero esta solución a un problema se ha convertido en el comienzo de una nueva época de violencia; todos los movimientos del gobierno en coordinación con las Fuerzas Armadas al momento de la implementación actual de los acuerdos de paz, han ido muy lento, y se ha descuidado la seguridad dentro de las ciudades; poco a poco la delincuencia común, el nacimiento de las antiguas llamadas Bandas Criminales (Bacrim) y ahora nombradas GAO (Grupos Armados Organizados) y GDO (Grupos Delictivos Organizados), las disidencias de las FARC, desmovilizados del EPL y nuevos movimientos revolucionarios nacientes (MRP), están acorralando a la ciudadanía, quienes ya no se sienten seguros en ningún lado, y ese síntoma de zozobra que tanto había abundado en los 80s y 90s ha vuelto, y el Estado se encuentra inmóvil ante la presente ola criminal.

Dentro de atentados, guerras de bandas criminales por recuperar territorios que dejaron libres las FARC, y la mayoría de la sociedad descontenta; se encuentra fraguándose la próxima contienda presidencial, en donde seguiremos con el mismo obstáculo: pensar que el único problema de Colombia son las FARC y el ELN; toda vez que la campaña de la polarización actual es Santos – Uribe/Pastrana, va a girar en torno a los acuerdos de paz; mientras que el sector de oposición ideológica (Claudia López, Jorge Robledo, Sergio Fajardo y Gustavo Petro) va a apuntar en el camino de la corrupción, un problema que es muy importante pero tampoco tiene el primer puesto, porque nunca se va a eliminar de manera completa.

Esto es un llamado a los candidatos y a la ciudadanía, los primeros que se den en cuenta el camino que está siguiendo Colombia hacia un abismo y decidan debatir sobre problemas realmente importantes (Trabajo, seguridad, salud, educación, economía); y a los segundos que piensen muy bien por quien van a votar porque puede ser el principio de una nueva época de violencia; mientras estos dos deciden, en el mapa criminal cambiaron los actores pero el accionar y el resultado sigue siendo el mismo. ¡Buena Suerte Colombia!

Fredy Socarras

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