La piel en verano: ¿Qué factores la dañan y cómo protegerla?

La piel en verano

Nunca se es suficientemente cuidadoso con la piel, y menos cuando llega el verano. Sin duda, es una de las zonas del cuerpo que requiere más precauciones, ya que se encuentra expuesta a los rayos solares de forma constante. ¿Por qué necesita tantos cuidados? ¿Qué hacer para protegerla?

Los rayos solares: enemigos peligrosos

Los rayos del sol pueden ser amigos, pero también enemigos. Cuando se reciben con moderación tienen efectos realmente positivos en el organismo, como la fijación de calcio en la fortificación de los huesos, e incluso pueden influir en el comportamiento levantando el estado de ánimo.

Sin embargo, el exceso de las radiaciones ultravioleta UVA y UVB sobre la piel puede causar efectos muy dañinos. Quienes pasan mucho tiempo bajo el sol sin protección sufren envejecimiento prematuro, tienen manchas en la piel, disminución de las defensas inmunitarias del cuerpo humano, enfermedades visuales como cataratas y, en los casos más extremos, hasta es posible que lleguen a desarrollar cáncer cutáneo.

¿Cómo protegerse del sol?

El hecho de que el sol sea peligroso no significa que la solución tenga que ser ocultarse durante el verano. Lo que se debe hacer en esta época —y también durante todo el año— es protegerse de los rayos solares con varias medidas, que se conocen como foto protección.

Cómo protegerse del sol
El exceso de las radiaciones ultravioleta UVA y UVB sobre la piel puede causar efectos muy dañinos.

La forma de protección principal es mediante el uso de productos de calidad que cuiden la piel. Esto debe convertirse en un hábito que nunca puede faltar antes de salir de casa. Es recomendable aplicar siempre un producto para el cuidado de la piel.

También es muy aconsejable que los productos que se empleen, cuando tenga que haber una exposición constante a los rayos del sol, cuenten con un sello de calidad y con el respaldo de las autoridades competentes, por lo que se aconseja adquirirlos en farmacias y tiendas de confianza como Dermofarma.

En el catálogo de esta farmacia se encuentra una amplia variedad de cremas y de protectores que, gracias a sus componentes, son capaces de proteger la piel de los inclementes efectos del sol.

Aquí también entra en juego otro factor importante: para saber qué productos se deben utilizar es necesario tener en cuenta el factor de protección solar (FPS). Este factor que siempre se muestra con un número no es más que el indicador de la medida o capacidad que tiene el producto para bloquear los rayos dañinos UV y, de este modo, proteger la piel.

factor de protección solar
Es necesario tener en cuenta el factor de protección solar (FPS).

Cuando se adquiere un protector o bloqueador solar hay que saber que se clasifican según el FPS. Los de factor de protección solar bajo son de 2 a 6; los de medio, de 8 a 12; los de alto, de 15 a 25 y muy alto de 30 a 50.

Medidas complementarias de protección

Además de estar siempre protegido con un buen producto, existen otras medidas que se pueden seguir para cuidar la piel en verano.

Una de las más sencillas es utilizar ropa fresca, pero utilizando tejidos que permitan la protección solar. Es importante cubrir las partes más sensibles, especialmente el rostro (frente, nariz y mejillas).

Otra parte del cuerpo que generalmente sufre son los labios. Existen protectores específicos para esta zona o incluso labiales que incluyen protección solar.

Medidas complementarias de protección
Diferencia entre la penetración de los rayos UVA y UVB.

También es importante tener en cuenta que el sol es mucho más potente al mediodía, debido a su ubicación, por lo que es recomendable alejarse de sus rayos especialmente durante esta hora.

En el caso de que se note algún dolor, o incluso si aparece una mancha en la piel, se debe acudir de inmediato a un dermatólogo, que determinará de qué se trata y recomendará los mejores productos para la piel.

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