Parece muy obvio que los desiertos se forman por la ausencia de agua en determinada región, pero los detalles de esa sequía son mucho más difíciles de desentrañar. Eso precisamente es lo que ha hecho un equipo de investigación de la Universidad de Arizona, según informó el portal ‘Science Daily‘.

De acuerdo con ellos, la enorme extensión de lo que actualmente es el desierto del Sahara estuvo cubierto de bosques y sabana durante miles de años, desertificándose tras una sequía que duró 8.000 años y sigue vigente.

De NASA – Cropped from Image:Africa satellite plane.jpg., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1654153

La cera vegetal ofrece las claves del proceso

A partir del análisis de cera vegetal, los científicos estadounidenses han conseguido evidencias de las causas que provocaron la sequía en la región.

Así entonces, estudiaron sedimentos pelágicos encontrados en la costa occidental de África, que contienen una cera que cubría las hojas de las plantas que existían en el Sahara. El estudio de la cera permitió determinar la media de lluvia de los últimos 25.000 años en la región.

La composición química de la cera varía de acuerdo con el promedio de lluvia que hay en cada etapa, con lo que se logró una invaluable información en torno a la humedad presente en el norte africano. Se ha descubierto que en el antiguo bosque sahariano caía 10 veces más lluvia que ahora.

Pero en determinado momento cercano a unos 8 mil años atrás, las latitudes al norte (Europa) comenzaron a enfriarse y a atraer las lluvias hacia allá, con lo que la frecuencia de las mismas se redujo notablemente en los siguientes años, tendencia que aún continúa. En un período aproximado de 400 años desapareció el manto vegetal que cubría al Sahara.

Esta evidencia muestra una forma de cambio climático ocurrido de forma natural  y puede indicar, además, que las poblaciones humanas que ocuparon la zona en ese momento estuvieron en contacto con una flora y fauna mucho más rica que la actual.

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