De mujer a mujer (Eres suficiente. Parte II)

No mereces la esclavitud.
En ninguna de sus formas tácitas,
y tampoco aquellas que son sutiles,
que no sabemos cómo o cuándo llegaron,
y menos, cómo todas, de alguna manera,
entramos.

No mereces sentirte bien cuando aparentas menos edad,
o cuando adulan tu cintura
y la última tendencia que llevas puesta.

No mereces entrar en ese juego,
la más herida eres tú,
poniendo tu valía personal fuera de tí,
en todo lo que perecerá y cambiará.

No mereces que te valoren así,
por el dinero, el vestido o tu apariencia perfecta.
Nadie lo merece, pero dejamos que lo hagan,
entrando en ese sádico juego.

No mereces dar credibilidad a críticas así,
no eres una marca, ni un zapato, ni una talla.
No lo creas, sal de aquello,
de esa trampa superficial
y dependiente de los gustos de los demás.

Mereces que te quieran en pijama y sin pintar,
o como tú quieras estar,
por tu esfuerzo y tus ganas,
por poner empeño en lo que haces,
por reírte y llorar,
por vivir sin fingir.

Plantemos cara a ese mundo inerte y frívolo,
hagámonos el favor de querernos nosotras,
no poniendo en manos de los demás,
nuestra autoestima y nuestra vida.

Porque somos válidas,
sin necesidad de que lo digan,
cuando, además, sentencian
desde su rasero más mezquino.

Hagámonos el favor.
Querámonos
con todo
lo que somos.

Reyes

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