A menudo se piensa que para aprender un segundo idioma es mejor empezar a una temprana edad. Pero la ciencia ha demostrado que esto no es necesariamente cierto. De hecho, “la edad ideal para iniciar el aprendizaje de una segunda lengua puede variar significativamente según la metodología que se utilice“, explica el profesor de lingüística Warren Midgley de la Universidad de Queensland en un artículo para ‘The Conversation’.

La teorías propuestas en la década de 1960 continúan influyendo en nuestra forma de pensar sobre lo fácil que les resulta a los niños aprender a hablar incluso antes que a caminar. Según indica Noam Chomsky en su teoría de la Gramática Universal, los niños nacen con la facultad de adquisición del lenguaje y esto es un componente natural de la mente humana.

Además, la teoría del período crítico, quizás tan influyente como la anterior y postulada también en los sesenta, plantea que la capacidad para obtener el lenguaje se reduce al llegar a la pubertad, debido a la pérdida de plasticidad del cerebro en esta etapa.

Si bien estas creencias aún conservan cierto poder en la actualidad, los estudios recientes sobre el aprendizaje de idiomas prueban que ser joven no es requisito para favorecer la iniciación en una segunda lengua. Depende más de los métodos de capacitación; de hecho, en algunos entornos, alumnos mayores alcanzan con mayor facilidad niveles c1 inglés avanzado, logrando superar en muchos casos a estudiantes adolescentes o infantes.

¿Cómo aprenden niños, adolescentes y adultos?

De acuerdo a los más recientes estudios, los entornos inmersivos son óptimos para los más chicos. Los infantes pueden aprender en paralelo a hablar de forma fluida en más de dos idiomas, si están inmersos en el ámbito del juego y la cotidianidad. Comenzar lo antes posible es fundamental en este caso.

Para los adolescentes, aprender en el aula es lo más recomendable, dado que el patrón normal de estas lecciones es programar una o más sesiones de 120 minutos cada semana y para aprender exitosamente un segundo idioma con tan poca frecuencia, se requiere contar con habilidades meta-cognitivas que suelen desarrollarse en etapas tempranas de la adolescencia.

Con respecto a los adultos, la dirección autónoma y la motivación es lo más conveniente. Existen, desde luego, algunas personas adultas que deciden empezar a aprender un segundo idioma por su propia cuenta. Pueden hacerlo a través de libros como los de Trucos Londres, tomando un curso en Internet, utilizando una aplicación en el móvil o incorporarse a clases de conversación.

Para lograr el objetivo en este contexto de aprendizaje se requieren habilidades que normalmente no se desarrollan antes de llegar a la edad adulta, incluyendo la capacidad de mantener la motivación. Así entonces, hay más probabilidad que el aprendizaje autodirigido tenga mayor eficacia para los adultos que para los jóvenes.

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