Los dañinos efectos sobre la atmósfera que causaron las bombas detonadas en la Segunda Guerra Mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial las detonaciones de las bombas llegaron a ser tan potentes que debilitaron la ionósfera transitoriamente.

Los dañinos efectos sobre la atmósfera que causaron las bombas detonadas en la Segunda Guerra Mundial

Un nuevo estudio recién publicado en la revista Annales Geophysicae, de la Unión Europea de Geociencias, comprueba que los ataques aéreos no solo dejaron ciudades completamente destruidas, sino que la expansión de sus ondas alcanzaron a sentirse hasta mil kilómetros más arriba del Reino Unido.

“Al enterarme, quedé totalmente sorprendido”, manifiesta el principal autor del estudio, Chris Scott, de la Universidad de Reading (Reino Unido). Pero, ¿cómo Scott y sus colaboradores supieron de tales efectos producidos por las explosiones?

Bombardeo de una fábrica en Marienburg, Alemania, en octubre de 1943
Bombardeo de una fábrica en Marienburg, Alemania, en octubre de 1943.

Efectos de largo alcance

Para conseguir estos resultados, los científicos de la Universidad de Reading analizaron los registros diarios generados en la ciudad de Slough (al sur de Inglaterra) por parte del Centro de Investigación de Radio.

Se dieron cuenta que en la ionósfera la concentración de electrones cambió durante los mismos días que se presentaron en Europa 152 incursiones aéreas de los aliados, incluyendo maniobras en Berlín y operaciones de apoyo para los desembarcos de Normandía.

La información mostró una reducción considerable de electrones cuando era detonada una bomba, al mismo tiempo que calentaba la ionósfera. Esto produjo un desgaste menor, pero significativo en esta capa atmosférica sobre Slough, aún cuando la caída de las bombas se había presentado a cientos de kilómetros.

Cada ataque explosivo liberó al menos la energía equivalente a 300 rayos
Los bombardeos aliados empezaron en 1942 y causaron una devastación sin precedentes, ya que ciudades como Dresde y Hamburgo quedaron reducidas a escombros y cenizas.

Según Scott, “Cada ataque explosivo liberó al menos la energía equivalente a 300 rayos”. Pero el experto reconoce que el efecto “fue muy transitorio y calentó muy levemente la atmósfera. Y en cuanto a la ionósfera, los efectos solo duraron mientras se disipó el calor”.

¿Por qué la importancia de la ionósfera?

Se trata de una capa de la atmósfera que se sitúa entre los 70 a 1.000 kilómetros arriba de la superficie terrestre. Su actividad puede influir en las transmisiones de radio, los radiotelescopios, las tecnologías GPS e incluso en las estaciones meteorológicas.

Los expertos esperan que la investigación contribuya de tal forma que ayude a entender mejor cómo la atmósfera superior puede verse afectada por fenómenos naturales como rayos, terremotos y erupciones volcánicas.

Por qué la importancia de la ionósfera
Las auroras boreales ocurren en la ionósfera.

Por último, Scott destaca que “es realmente importante si entendemos la ionósfera como un todo. Sabemos que la ionósfera está controlada por la actividad solar, pero varía mucho más de lo que podemos explicar actualmente”.

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