El legado

¿Alguna vez, alguien
piensa preguntarme,
si quiero o no nacer?

Desde aquí se intuye una especie
de infierno ahí fuera.
Guerras por la última palabra,
Daños a espuertas,
gratuitos y pagados.

Apenas huele a campo,
porque el humo consume la ciudad.
Prisa por nada y por todo.
Agobiados, consumistas,
muy preocupados por las necesidades impuestas,
que en realidad no lo son.
Egoístas, solos,
robadores de alegría,
insanos.

¿Y aquí queréis que llegue yo?

Con el mar caliente y el cielo sucio,
alimentos que cada vez lo son menos,
mentiras, polución del ser humano,
involución de la vida.

Enfermos,
injusticias humanas y divinas,
deficiencia emocional
reinando una no-moral
en el mundo sórdido
que pisáis.

Calor en invierno,
plagas de insectos,
hombres cobardes que asesinan,
que pegan y abusan.
hombres que se creen más
y mujeres que se creen menos.
Niños crueles, sin su merecida inocencia.

¿De verdad esto me espera?
Y, ahora, ¿he de salir?

Oigo una voz que me dice,
“yo te quiero, yo te cuido”
mientras noto una caricia.

Si decido salir,
estaréis vosotros ahí,
y seréis el bastón de mis pasos,
el abrazo incansable de mis días.
Responsables de mostrarme que
puede ser diferente,
que yo puedo ser bueno.
Y que podré reír a pleno pulmón
y querer mucho.

Pero no lo sé.

Mientras hago que lo pienso
el tiempo que me queda,
puedes poner de tu parte,
para mejorar este sitio en el que
tendré que vivir
aún cuando ya no estéis.

Reyes

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