Emprender cultura

Muchas veces nos quedamos en la idea. Otras veces vamos a la acción y concretamos en un proyecto. Gestionar cultura no es sencillo. Diría que es para valientes. Una buena ejecución te lleva al éxito seguro. Lo que más me gusta de este trabajo es que nunca trabajas sola. Necesitas de tus pares, de un buen equipo. De ideas que germinen, que broten y se multipliquen.

La capacidad de presentar proyectos en sectores públicos y privados se ha vuelto fundamental. Sin ese talento y esos contactos que hacen un rendidor networking se torna tedioso y se pierde tiempo. Muchas veces te desgastas y la idea y el proyecto se esfuman. De ahí la importancia de la capacidad de cada gestor en mover todos los hilos.

Tales hilos llevan a la creatividad, a formar el conducto final que dará aquella movilización que nos ha movido a estar activa entre etapas que llevan a un final feliz.

Si la cultura se torna una pasión, gestionar no será nada complicado. Si nos enamoramos de nuestro proyecto realmente lo llevaremos sobre la mesa para que sea sustentable y salga al mercado.

En la actualidad en Argentina las industrias creativas representan un 3% de la economía o sea que no quedes en el intento. Otros vienen haciéndolo bien.

Cuando ya has pasado a la acción se concreta ese pensamiento que has venido elaborando a través de días, meses y porqué no años. La concreción implica enlazar todas las etapas de una excelente gestión cultural. Cuando los objetivos, con todos sus propósitos han llegado a la meta y han llevado al emprender como logro específico se puede decir que tenemos realización concreta. Tal así, concretada la idea, desarrollada y presentada a un público elegido no nos queda más que decir que para emprender cultura es necesario vocación y talento.

Beatriz Valerio

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