Este percance que nos hace contener el aliento ocurrió en la montaña de Jigong, al sur de China. Un hombre posaba de diferentes formas para la cámara en una enorme roca situada al filo de un acantilado, cuando le traicionó su pericia y cayó por el precipicio. Milagrosamente, el osado “modelo” salió ileso, apenas con unos rasguños.

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