Los perros también se comunican con expresiones faciales

Los perros y los hombres llevamos conviviendo miles de años. Y, como puedes imaginar, en ese tiempo hemos aprendido a entendernos a la perfección. ¿Quieres saber cómo? Hoy, explicamos todas las claves sobre las expresiones faciales de los perros.

La expresión del perro: Nociones generales

Seguramente ya conozcas algunas de las posturas corporales del perro más frecuentes. Por ejemplo, seguramente sepas que, cuando tiene el cuerpo muy erguido, está poniéndose “chulo”, al igual que cuando tiene el rabo enhiesto.

Sin embargo, cuando tiene el rabo más bajo, quiere decir que está relajado, y, cuando lo tiene entre las piernas, significa que está asustado. Además, cuando se está echando al suelo, significa que se está sometiendo.

Por otro lado, el movimiento del rabo puede significar tanto tensión como ganas de jugar, dependiendo de cómo lo mueva. Así que, si no eres bueno leyendo las señales de los perros, no te dejes guiar por el hecho de que mueva el rabo… ¡Podría significar pelea!

Además, esta expresión corporal suele ir acompañada de otro tipo de expresiones sonoras, como el ladrido, el gruñido o el gemido. Todos estos ruidos son muy importantes, y ayudan a los perros a comunicarse entre sí.

Por ejemplo, mucha gente cree que el ladrido es una señal de peligro, cuando no es así. El ladrido significa nerviosismo, pero este nerviosismo puede venir del miedo (en cuyo caso sí puede morderte), o puede venir de las ganas de jugar.

En definitiva, la comunicación de un perro es muy completa, y la mejor forma de entenderlos es pasando tiempo con ellos, observándolos y viendo sus reacciones tras adoptar una determinada postura o hacer un determinado ruido.

La cara del perro… ¡Una gran fuente de información!

Sin embargo, la cara de los perros, especialmente los ojos (o, mejor dicho, la mirada) y las orejas, también transmiten información. No solo la expresión corporal es importante. La cara también puede dar información de si se acerca una pelea o no.

Por ejemplo, cuando un perro tiene las orejas muy tiesas, significa que está alerta. No tiene por qué significar que tenga ganas de pelear, necesariamente. Simplemente, está alerta a lo que sucede alrededor.

Por otro lado, si tiene las orejas echadas hacia atrás, significa que está asustado o que se está sometiendo. Conocer la postura de las orejas es importante para saber si tu perro va a responder agresivamente o no (eso sí, ten en cuenta que un perro miedoso puede tener las orejas echadas hacia atrás por miedo, pero que ese mismo miedo le lleve a responder con un mordisco).

Los ojos también son importantes. Una mirada muy fija de un perro a otro es una clara señal de desafío, y puede conducir a que ambos se pongan muy bravos incluso aunque haya una gran distancia entre ellos.

Por otro lado, cuando un perro desvía la mirada significa que no está cómodo. En ese caso, es mejor que no se le insista, porque puede responder atacando. No obstante, apartar la mirada también significa sumisión, por lo que es normal que, cuando les estamos riñendo, miren hacia otra parte.

En cuanto a la boca, también hay que decir algunas cosas. En general, las bocas cerradas en los perros son peligrosas. Mucha gente cree que, antes de atacar, los perros ladran. La verdad es que no. Generalmente, antes de morder, los perros tienen la boca cerrada y callada, esperando esa pequeña chispa que haga saltar la pelea.

Cuando dos perros macho dominantes se están oliendo, por ejemplo, puedes sentir la tensión en el ambiente como si fuera electricidad. Y no hay ladridos ni gruñidos, solo hay dos perros muy erguidos, con la boca cerrada y marcando posición. Y, luego, la pelea.

Así que, en general, asegúrate de que tu perro tenga la boca abierta, como “sonriendo”. Eso es señal de que está relajado.

¡Ah! Y el bostezo no significa que se esté aburriendo o tenga sueño. El bostezo, en los perros, significa estrés. Así que hay que ir con cuidado, porque un perro estresado puede responder de malas maneras.

Como puedes ver, los perros también utilizan expresiones faciales para comunicarse, y lo hacen tanto o más que las expresiones corporales más habituales a las que solemos pensar (como mover el rabo o tumbarse). Así que, ya sabes… ¡A fijarse en el comportamiento de tu perrito!

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