Todos deseamos ser valorados (y ser vistos como valiosos) en el trabajo. Pero el respeto no es algo que simplemente te dan; el respeto debes ganártelo. Si tienes un nuevo gerente o has trabajado con tu actual jefe durante años, ¿qué puedes hacer para que él valore tu trabajo? ¿Cuál es la mejor forma de construir confianza? ¿Cómo conseguir el respeto de tu jefe?.

Lo que dicen los expertos

En un estudio de 2014 publicado por el portal Harvard Business Review en el que participaron cerca de 20.000 empleados alrededor del mundo se encontró que lo más importante para los trabajadores y lo que más desean de sus jefes es el respeto.

“Si no te sientes respetado, no te comprometerás en tu trabajo”, dice Linda Hill, profesora de la Escuela de Negocios de Harvard y coautora de el libro Being the Boss: The 3 Imperatives for Becoming a Great Leader.

El respeto de tu jefe tiene varias etapas, según Michael Watkins, presidente de Genesis Advisers y profesor en el Instituto Internacional para el Desarrollo de la Gestión (IMD por sus siglas en Inglés).

Comienza con lograr ser visto como “alguien digno de conservar como parte del equipo”. Continúa luego a ser considerado como trabajador merecedor de “tareas interesantes y desafiantes”, y finalmente como un empleado que su gerente “quiere posicionar y desarrollar porque cree que tiene un futuro brillante”.

Querer respeto es una cosa; ganarlo es otra. Aquí algunas estrategias para conseguirlo:

1. Aclara tus responsabilidades

El primer paso para ganar el respeto de tu jefe es, desde luego, hacer tu trabajo y hacerlo de forma fiable. Para conseguir esto, debes ser muy claro en tus tareas más críticas y preguntarte cómo éstas encajarían adecuadamente en la agenda de tu jefe, dice Watkins.

En los primeros días de un nuevo trabajo, es recomendable preguntarle a tu jefe: “¿Qué necesito aprender y cómo podría hacerlo más rápidamente? Entonces, debes hacer todo lo que esté a tu alcance para “demostrar que eres veloz para aprender”, afirma Watkins. “Ser visto como un aprendiz rápido puede ser un gran impulsor de credibilidad.”

Incluso si llevas un buen tiempo en tu trabajo, es aconsejable que regularmente aclares tu papel y responsabilidades, dice Hill. “Si quieres estar alineado con tu jefe, entonces debes saber dónde enfocar tu tiempo y atención”, añade.

2. Adaptarte

Convertirte en un empleado valioso y de confianza requiere que “averigües la manera más adecuada de comunicarte con tu jefe”, asegura Watkins. “Te corresponde a ti ajustar tu estilo al suyo”.

Pregúntale a tu gerente cómo prefiere comunicarse. ¿Le gusta el correo electrónico, los textos o prefiere conversar cara a cara? ¿Con qué frecuencia quiere que te comuniques? ¿Una vez por semana? ¿Una vez al día? ¿O solo cuando sea necesario?.

Pregúntale cuánto detalle quiere. Si existen desacuerdos entre cómo tú y tu jefe trabajan (tu revisas el email cada hora; él no lee su bandeja de entrada durante días) es necesario iniciar una “conversación sincera donde cada parte explique la razón de su conducta”, indica Hill.

“Ayuda a tu jefe a comprender tu perspectiva y el costo-beneficio que esto implica”, ya que se relacionan con tu capacidad para ser productivo. “Discute la situación y luego toma una decisión sobre cómo proceder”.

3. Observación y empatía

Para ganar el respeto de tu jefe, “tienes que entender lo que a él le importa”, señala Hill. Ella recomienda que prestes mucha atención a las prioridades de tu jefe y bajo qué presiones se encuentra. Ahora esas son tus prioridades también – no estás siendo zalamero, estás siendo empático.

También ten en cuenta que “tu jefe esta buscando pruebas de que eres una persona digna de confianza, que él puede confiar en tu carácter e intensiones así como en tu competencia”, dice Hill. Descubre cómo ganar su confianza  y crear las condiciones para lograrlo por medio de una cuidadosa observación.

Comprende más profundamente las “prioridades, limitaciones y políticas” de la organización aprendiendo quién confía en el jefe, a quién oye el jefe y dónde se encuentran las tensiones. Tu objetivo no es hacer políticas, pero “es importante que entiendas las políticas”.

4. Construir relaciones con los demás

Ganar el respeto de tu jefe hace parte de obtener la estima de tus colegas. “Tu jefe está haciendo evaluaciones a través de la observación directa y también por medio de otras personas obteniendo comentarios”, afirma Watkins. Tu jefe está prestando gran atención a cómo “encajas con los demás” y la medida en que tú “construyes relaciones”.

Watkins recomienda llegar a otras personas ofreciendo apoyo. La pregunta más común que puedes hacer es ¿Cómo puedo ayudar? “Hacerlo” crea un ciclo virtuoso.

También vale la pena pedir ideas y consejos a otros sobre la mejor forma de forjar una relación con tu jefe, según Hill. “Descubre qué funciona y qué no”.

5. Manejar los desacuerdos con cortesía y en privado

“Evitar estar en desacuerdo con tu jefe no es precisamente una forma de ganar respeto”, señala Hill. “El jefe necesita saber que tú le apoyas, pero también debes hacerle saber cuando se esté equivocando”.

Así por ejemplo, si crees que tu equipo no puede cumplir con el plazo que tu jefe propone para un proyecto, díselo en privado y de manera cortés. No lo discutas con tu jefe en público, pues él podría interpretarlo como algo desleal.

Hill recomienda pensar en tu relación como si se tratara de una sociedad. “Si eres mi socio, me ayudarás a evitar cometer errores“. Después de todo, “tu tienes acceso a información diferente a la de tu jefe”, lo que hace más valiosa tu opinión y perspectiva. “Necesitas tener suficiente coraje para plantear una discusión con tu jefe cuando no estés de acuerdo”.

6. Solicitar comentarios

No importa qué tan asombroso sea tu desempeño laboral, no puedes obligar a tu jefe a que reconozca tus logros. Algunos jefes simplemente no están dispuestos a hacerlo, según Watkins.

“Recibirás exactamente el reconocimiento según tu nivel de rendimiento, y la tendencia de tu jefe a reconocerlo, se da”. Dicho esto, incluso si tu jefe tiende a reservárselo, existe una diferencia entre el “reconocimiento público de tus logros” y “comentarios honestos y reales sobre cómo lo estás haciendo.”

Así pues, debes preguntarle a tu jefe, ¿Cómo lo estoy haciendo? ¿Qué podría estar haciendo más o menos? Watkins indica que, en particular, las nuevas contrataciones “tienden a recibir menos comentarios oportunos porque existe cierta renuencia a realizar críticas a alguien que apenas se comienza a adaptar”. Como resultado, las personas pueden caer en el camino equivocado rápidamente.

7. Reflexionar

“No se siente bien cuando creemos que alguien no está respetándonos”, afirma Hill. Si sientes que estás siendo discriminado y tu jefe no te está respetando por lo que eres, eso ya es un asunto para Recursos Humanos.

Pero no te apresures con estas conclusiones, puede ser que tu jefe esté desafiándote y cuestionándote no porque no te respete, sino porque no entiende completamente los asuntos que estás tratando. En este caso, indica Hill, es tu responsabilidad “Educar a tu jefe” y “darle a entender las cosas” con respecto a los parámetros de tu trabajo y las dificultades que estás encontrando.

Tu jefe no es un lector de mentes. Tú compartes la responsabilidad para hacer que la relación funcione. Coincide Watkins. No querrás llegar al punto donde golpeas el puño sobre la mesa y dices: ‘Exijo respeto’. Pero si no sientes que lo estás recibiendo, deberías comenzar por preguntarte a ti mismo: ¿Por qué? ¿No estoy actuando a un nivel adecuado? ¿Soy muy lambón? ¿No estoy estableciendo los límites apropiados?, concluye Watkins.

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