Greetings From Santa Rosa de Viterbo / Blogs

Hace pocos meses me inicié en el coleccionismo de sellos postales, ya que cada uno de ellos conmemora un lugar, un personaje o un evento que en alguna medida ha contribuido a escribir por lo menos un párrafo de la historia local, nacional, continental o mundial.

Al hablar con algunos coleccionistas con bastantes años de experiencia, me aconsejaron que lo primero que debe hacer uno es elaborar un plan de colección, ya que sería interminable coleccionar todos los sellos de todas las épocas de todos los países del mundo.

Decidí centrarme en seis temas; el primero corresponde a la colección de los sellos postales relacionados con la región en donde vivo como sus personajes, sus lugares, los hechos históricos entre otros; el segundo tema se enfoca a los sellos relacionados con escritores de habla hispana y sus obras; el tercero son los sellos relacionados con la fauna nivel mundial; el cuarto corresponde a los pesebres navideños; el quinto tema todo lo relacionado con el descubrimiento de América y el sexto a los sellos relacionados a pintores y sus obras.

Debo reconocer que es satisfactorio encontrar un sello que se necesita o por casualidad ver un sello interesante del cual no se tenía conocimiento de su existencia, sin embargo para mí, esa sensación no se compara como cuando ese sello que encaja perfectamente en la colección es obtenido por medio de una postal o carta que me envían.

Por ese motivo, para ampliar mi colección en vez de buscar en tiendas filatélicas o de comprarle a acaparadores, decidí volver a los tiempos de mi adolescencia cuando intercambiaba correspondencia con personas de distintos países, cuyas direcciones obtenía escuchando emisoras de onda corta.

Teniendo en cuenta el factor económico, determine realizar esa cacería de sellos postales por medio de las tarjetas postales, ya que en mi país, su envío es más económico que el de una carta o sobre común. Pero ahí se presentó el primer inconveniente, ya son muy pocas las personas que envían postales por lo cual conseguirlas es bastante dispendioso, ya que muchos almacenes no las piden por su baja rotación.

Y el último paso era conseguir personas con el mismo interés para poder realizar este intercambio, afortunadamente las redes sociales son un fuente inagotable de prospectos para casi todas las actividades que uno quiera adelantar, adicionalmente, existen algunos sitios web que promueven el intercambio de tarjetas postales.

Aunque no considero estratégico imponer condiciones de intercambio, sí solicito tres cosas a las personas con las que establezco contacto: Que me escriban en su idioma natal; que la foto de la postal sea de un sitio histórico o de personas con trajes autóctonos de la región y que en lo posible el sello postal a colocar en la tarjeta guarde relación con los temas que estoy coleccionando.

A pesar de que en algunos intercambios no me han podido dar gusto en alguna de mis peticiones, de todas formas es satisfactorio recibir correspondencia y se reciben sellos de temáticas que aunque no son de las que colecciono, no por eso dejan de ser interesantes.

Por ejemplo de Canadá me enviaron sellos de tres campeones de la Fórmula 1: Schumacher, Villeneuve y Senna, en una postal de las Montañas Rocosas Canadienses.

Ya iniciada la tarea, hice un inventario en el cual he enviado cerca de 150 postales a varios países en donde los más recurrentes son China y Rusia, como es previsible también ya he iniciado a recibir algunas postales las cuales quiero compartir en éste espacio que amablemente me prestan.

Si es del interés de los lectores semanalmente relacionaré las mejores tarjetas y los mejores sellos postales, los cuales nos regresan al romanticismo de las costumbres que teníamos antes del avance del internet y de las redes sociales.

Hernán Rodríguez Suárez

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