orador

Quien no sabe expresar sus ideas y conocimientos con claridad, tiene menos oportunidades de éxito en su actividad o profesión. Aunque algunas personas tienen el don natural de la palabra, es bueno señalar que un orador o buen comunicador no nace con estas capacidades, sin embargo, puede desarrollar sus habilidades comunicativas mediante el ejercicio de una serie de técnicas, formación y práctica frecuente.

  • Saber hablar en público te brinda la oportunidad de expresarte integralmente delante de grupos de personas.
  • A medida que practicas el arte de hablar en público, la confianza en ti mismo se fortalece.
  • Vigoriza el carácter y te ayuda a tomar decisiones con mayor precisión.
  • Potencia la memoria y rejuvenece tu mente.
  • Facilita tus relaciones interpersonales.
  • Te hace parecer más inteligente porque transmites ideas y conocimientos.
  • La práctica constante de esta actividad te ayuda a aumentar tus ingresos económicos y te permite disfrutar de una mejor calidad de vida.
  • Te capacita para mantener la calma en momentos de presión.
  • Te proporciona más energía y entusiasmo para entrar en acción.
  • Son muchas las ventajas que te ofrece este conocimiento práctico. 

Ten en cuenta las siguientes recomendaciones para tus próximas presentaciones

Investiga tu tema – Los buenos oradores se conectan con lo que saben. Los grandes comunicadores son curiosos investigadores. Por ejemplo, si te correspondiera hablar por 3 minutos, deberías estar preparado para conversar durante 3 horas. Investiga más de lo que debes hablar, esa es la clave.

Enfócate – Ayuda a tu audiencia a captar el mensaje, cuenta historias, utiliza el humor  y otros refuerzos para conectar al público con la idea central. Todo lo que sobra, debes eliminarlo. Demasiadas ideas confunden a la gente.

Organiza las ideas lógicamente – Una presentación bien organizada puede ser absorbida con un mínimo esfuerzo mental. Crear conexiones lógicas es mostrar dominio absoluto sobre tu tema.

Emplea citas, hechos y estadísticas – Son elementos que le otorgan fuerza y credibilidad a tu mensaje. Sin embargo, explícalo con sencillez. El exceso de datos crea confusión.

Usa las metáforas – Las metáforas ayudan a comprender el mensaje de una manera que el lenguaje directo muchas veces no puede hacerlo.

Cuenta una historia – Todo el mundo ama las historias. Los puntos de tu intervención envueltos en la trama de una historia transforman tu exposición en una experiencia memorable.

Varía el ritmo, la velocidad, el tono y el volumen de tu voz – El mismo tono de voz durante mucho tiempo, es como meter a toda tu audiencia en un congelador. Tu voz debería ser flexible, tonos altos, tonos medios y susurros. No hay nada mejor para cautivar a la audiencia. 

Dibuja imágenes con tus palabras – Una imagen vale más que mil palabras, haz que el público imagine lo que dices. Ejemplos; Tus palabras son hojas cayendo de un árbol. Me siento como un tigre saltando en paracaídas. Juan sopló como un huracán cuando llegó a la cima de la montaña.

Acompaña tus palabras con gestos – Los gestos deben complementar tus palabras de un modo coherente, lógico, sin exageraciones, pero con énfasis. Indícale a tu público cuán grande era el pez, y muéstraselo con tus manos.

Algunos consejos a tener en cuenta

Como en toda actividad profesional, el entrenamiento y la preparación previa son indispensables cuando queremos dedicarnos a hablar en público. Un orador profesional, se considera a sí mismo un atleta de la palabra, y como los buenos atletas, invierten su tiempo en potenciar sus capacidades mediante la práctica y el ensayo constantes.

Tu intervención no comienza justo cuando te hallas de pie frente al público, toda esta historia se inicia días antes, quizá semanas, cuando sabemos con certeza cuál será el día exacto de nuestra presentación. En esta actividad, el azar, la suerte o la casualidad, no son los mejores aliados, la intervención debe ser planificada con mucha anticipación y responsabilidad. En este caso, la preparación si es nuestra mejor aliada.

Winston Churchill decía; “Si tengo que pronunciar un discurso de dos minutos, empleo dos semanas en su preparación, si se trata de un discurso de diez minutos, me lleva dos horas. Pero si tengo que hablar durante dos horas, ya estoy listo”.

¡Es hora de trabajar!

Cualquier actividad de aprendizaje necesita ser transformada en práctica para poder obtener resultados. Por esta razón, te invito a realizar el siguiente ejercicio que será de gran ayuda para iniciarte en el fascinante mundo de la oratoria. El ejercicio es realmente muy fácil.

Investiga sobre el tema que más te guste, por ejemplo; mercadeo, informática, cocina, automovilismo, etc.

Redacta un resumen de veinte (20) líneas sobre el tema investigado (Resalta la idea principal del tema).

Una vez finalizada tu redacción, lee el texto en voz alta al menos unas tres veces con el propósito de ensayarlo y familiarizarte aún más con el tema. Recuerda que es muy importante pronunciar correctamente las palabras. Luego, graba en audio tu cuarta lectura en voz alta. Revisa la grabación, y si no te gusta, repite el proceso.

Busca tu dispositivo móvil y grábate en video. Ubícate en un lugar bien iluminado y habla sobre tu tema frente a la cámara. Durante tu exposición mueve las manos para apoyar lo que dices y mira directamente a la cámara como si hablaras con alguien. Tu mensaje debe ser conciso, no dudes al hablar. Pronuncia frases cortas y sepáralas con pausas de un segundo, es la única manera de que los oyentes comprendan lo que dices.

Revisa el resultado de tu video, y si no te gusta, repite la toma. Recuerda, el mejor crítico serás tú.

Hablar en público, no es una actividad para lucirse ante los demás, sino la oportunidad de ayudar a otros, educar, capacitar, vender, motivar, informar, pero sobre todo, persuadir.

Mike Cellamare

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