¿La inseguridad se soluciona reaccionando o previniendo? / Opinión Colombia

Los habitantes de Valledupar (Cesar) se encuentran en un estado de constante preocupación e intranquilidad producto de la inseguridad que aqueja al municipio, frente a lo cual reaccionan alegando que se encuentran acorralados en sus casas, haciendo acusaciones al Alcalde Augusto “Tuto” Uhía de no hacer frente a esta problemática, a la policía de tener miedo de entrar en los barrios donde viven los delincuentes, entre otras.

Pero lo anterior, no es una situación que se está presentando únicamente en Valledupar, sino en toda Colombia, toda vez que desmovilizadas las FARC – EP y comenzadas las negociaciones con el ELN, las bandas criminales han tomado el control, incrementándose así la violencia urbana. Por lo que nos encontramos ante el siguiente interrogante: ¿Quién es el culpable de esta situación: el Presidente, el Alcalde o la Policía?

Al Presidente y al Alcalde les corresponde dirigir una política pública coordinada, pero es la Policía Nacional quien tiene la obligación de ejecutar sus propias estrategias; frente a lo cual en New York (Estados Unidos) el Departamento de Policía dirigido por William Bratton entre 1994 y 1995 logró reducir el porcentaje de delitos en un 29%, incluso en 2011 el robo de vehículos disminuyó en más de un 90%, a partir de la implementación del sistema de CompStat, en donde el principal objetivo no era responder a los delitos sino prevenirlos, mediante la focalización de los lugares con más delitos, dentro de ellos establecer una estrategia específica para los delitos organizados prioritariamente y utilizando estadísticas en tiempo real; por lo cual esto responde al cuestionamiento que encabeza a este artículo.

Hace un tiempo, The Economist realizó una publicación titulada “The Safe Cities Index 2015”, en donde se exponían cuáles eran las ciudades más seguras del mundo a partir de las siguientes categorías: seguridad digital, seguridad sanitaria, la seguridad en infraestructuras y la seguridad personal (actividad ilegal y policial); dentro de las cuales encontramos que las 5 ciudades más seguras son: Tokio (Japón), Singapour (Singapour), Osaka (Japón), Estocolmo (Suecia) y Amsterdam (Holanda).

La BBC buscó algunos habitantes de estas ciudades para que expresaran sus percepciones del tema, y afirmaron que la seguridad es producto de: un adecuado financiamiento del departamento de policía, las personas no se alteran con facilidad y se respetan, en Sidney se invirtieron sumas de dinero para mejorar las aceras y los cruces peatonales para animar a los ciudadanos a caminar y mantener los sitios con personas, existen instrumentos de supervisión en lugares públicos, las infracciones y delitos son realmente penalizados, las autoridades tienen legitimidad, entre otras medidas que confirman lo dicho por The Economist, al explicar que un país rico no te garantiza la seguridad, colocando de ejemplo a: Chile, Roma y Bruselas.

El último censo delictivo presentado por el cada día más desprestigiado Fiscal General en el 2016, señala que los delitos más denunciados en Colombia fueron: hurto con 314.511 casos (25,61 por ciento de las noticias criminales); lesiones personales, con 185.573 casos (15,11 por ciento de las noticias criminales), y violencia intrafamiliar, con 120.154 casos (9,78 por ciento de las noticias criminales); cifras que muy seguramente serán superiores en el siguiente censo.

Recientemente el Presidente Juan Manuel Santos reconoció que le preocupa la seguridad de los ciudadanos, recordando que fue uno de los pilares que utilizó en su campaña de reelección, pero hasta ahora la situación sigue igual; si bien disminuyeron los delitos encabezados por las guerrillas, se incrementó la violencia urbana. Por su parte el Alcalde de Valledupar se dedica a traer efectivos para aumentar la presencia de policías en las calles.

Visto lo anterior, la inseguridad y la criminalidad necesita de soluciones mucho más profundas que simples medidas como: aumentar la presencia de la policía en las calles, no permitir llevar parrillero a las motos, aumentar penas en normas inaplicadas y demás soluciones banales. Por el contrario, se necesita de un líder que establezca una política pública clara, coordine con la Policía Nacional en donde podrían aplicar el sistema de CompStat, devolver la legitimidad a las instituciones y sus autoridades, aumentar el presupuesto de educación y deporte, otorgar oportunidades de empleo, aplicar realmente las normas, saber escoger a los policías, que los fiscales sean diligentes, que se solucione el problema de hacinamiento carcelario, que el Estado haga presencia en lugares donde las FARC tenían sus estructuras, entre muchas otras medidas que van a permitir solucionar esta crisis.

Fredy Socarras

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