Intervencionismo en Venezuela

Actualmente en nuestro país hermano Venezuela se encuentra posesionada una Asamblea Nacional Constituyente impulsada por un gobierno deslegitimado y elegida en medio de controversias, como lo fue la acusación hecha por la empresa Smartmatic, sobre la alteración de los votos de los ciudadanos. Se habla de un gobierno deslegitimado porque si bien es cierto aquellas personas que han mantenido su nivel de vida adecuado apoyan el régimen de Maduro, no es menos cierto que una gran parte del pueblo venezolano ejerce oposición a ese mandato como se demostró en el plebiscito de hace unos días, la cual puede ser financiada por varias medios pero que en su leitmotiv se encuentra la angustia de vivir bajo un régimen que los tiene oprimidos.

La figura del Presidente, es una concepción que representa la unidad de un país y su cabeza visible, pero una vez deja de representar esa función sólo tiene dos posibilidades: renunciar a su posición y dar un paso al costado, o aferrarse al poder y atacar a esa población que en teoría debería representar y defender. En la actualidad aquellas personas que hablan de una realidad política, social y económica en donde reine la igualdad, se encuentran ancladas en el pasado, defendiendo una realidad imposible de llegar en donde reinaría la mediocridad y apoyándose en ilusiones para seguir ejerciendo dominio, coaccionando al pueblo e incrementando sus reservas de dinero particulares.

Día tras día se ha observado a un pueblo que lucha en auténticas batallas campales contra las fuerzas armadas venezolanas para salir de ese estado de malestar en el que se encuentran, contra un gobierno segado por el poder que no entiende de razones, solo luchan por seguir en el poder sin importarles cuánto daño puedan ocasionarle a la sociedad. En medio de esta incertidumbre, el “Presidente” Maduro impulsó una Constituyente con el fin de “generar” diálogo con la oposición, mientras que un sector de la oposición solicita la renuncia de régimen de Maduro, y otros piden una intervención económica y militar de otros Estados.

Frente a estas tres situaciones la obvia a escoger pero que a la vez es la más idealista es que el Presidente se haga a un lado, eso no va a pasar y mucho menos sabiendo que Nicolás no es el verdadero Presidente porque el recibe órdenes de otros poderes; la segunda opción de entrar a dialogar en una Asamblea Constituyente la perdió la oposición, si bien es cierto fue una Constituyente ilegítima porque no nació realmente del pueblo, la oposición perdió una oportunidad de oro para sentar un precedente y ganar mayoría en esta institución que le podía dar beneficios a un mediano plazo, pero se abstuvieron erróneamente, tal vez llevados por el orgullo o por otros intereses ocultos que sólo ellos saben.

Por último, hablar de una intervención de un Estado ya es una realidad desde el punto de vista diplomático y económico, en el que varios organismos internacionales, países y sectores sociales extranjeros han presionado al Presidente, pero este ha hecho caso omiso a cada una de las solicitudes hechas; pero hablar de una intervención militar resulta necesario cuando un pueblo se encuentra sólo contra un régimen que cada día es más dictatorial; necesita una ayuda y auxilio extranjero, pero eso lleva consigo un ámbito mucho mayor en donde una posible intromisión de Estados Unidos, llevaría consigo un respuesta de su aliado Rusia, y un conflicto que podría desencadenar algo de otras dimensiones teniendo en cuenta la presencia del petróleo en la zona, la tensión en la península coreana, las amenazas en el golfo pérsico y las distintas maniobras militares llevadas a cabo en Siria y otros países.

El mundo no soportaría otro cruce entre las potencias mundiales que cada día incrementan la tensión diplomática; a menos que sea urgentemente necesario. Venezuela perdió una oportunidad en la constituyente; pero si se siguen cometiendo crímenes en contra de una población, a pesar de los intereses de las potencias, deberían tomar una posición en conjunto y ayudar a una sociedad que cada día sufre más.

Fredy Socarras

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