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Las potencias jugando Jenga, en donde ninguno quiere ser el que dé el primer paso, pero todos están deseando responderlo”.

El pasado mes de abril estuvo marcado por continuas amenazas de guerra, bombardeos, reuniones entre presidentes, posibles ataques con armas químicas, entre otras acciones; que produjeron la escalada de tensiones y trajeron consigo la propagación del posible inicio de la tan esperada tercera guerra mundial. Frente a este hecho era mejor esperar unos días para analizar las posibles consecuencias de cada acto, y no presentar opiniones apresuradas y desacertadas, motivadas por el furor del momento.

Frente a la posibilidad de llegar a una tercera guerra mundial, es necesario entender dicho nombre en las situaciones del presente, ya sea a partir de enfrentamientos directos entre representantes de todos los continentes, bombardeos masivos, invasiones terrestres, conflictos ideológicos o simplemente una escalada de tensiones producto de estrategias políticas; creo que esta última es la situación en la que se encuentra el mundo actualmente, y está muy lejos de desencadenar un conflicto a nivel mundial, toda vez que no hay en estos momentos un sujeto activo que tenga ese deseo de detonar un conflicto o retomar territorios por medio de invasiones, como lo tuvo Hitler; al contrario, los líderes de las potencias mundiales hoy en día son sujetos pasivos de guerra, que toman medidas para aumentar tensiones en medio de distintas negociaciones, pero sin que esas mismas rompan el equilibrio actual; ninguno quiere ser el que dé el primer paso, pero todos están deseando responderlo.

A nivel mundial, los países se encuentran alineados frente a tres ejes centrales distintos pero que muy silenciosamente han sido los detonantes interrelacionados de todos los conflictos actuales; los cuales son: 1) La política intervencionista de las potencias mundiales, 2) El terrorismo y 3) La crisis de la democracia representativa; curiosamente estos 3 puntos neurálgicos solamente se encuentran unidos en Siria, razón por la cual se ha convertido en el foco de tantos intereses, acompañado obviamente de la lucha religiosa y racial, movimientos económicos, etc.; pero en general el resto de países se pueden enmarcar dentro de estos aspectos, como Corea del Norte, Turquía, Venezuela, Paraguay, España, Francia, Reino Unido, Bélgica, Alemania, Irán, México, Afganistán, Filipinas, Libia, Egipto, Argelia, Túnez entre muchos otros más.

Trump por su parte, en medio de la campaña hacia la presidencia y unos meses después de tomar posesión en el cargo mantuvo una política de no intervención en asuntos de otros países, y de preocuparse solamente por los Estados Unidos y sus problemas internos; pero con el bombardeo a Siria, demuestra que sucumbió a la política histórica de Estados Unidos de ser intervencionista, eso sí, ya sea presionado por las filtraciones de relaciones con el Presidente Putin, o motivado por el supuesto ataque con armas químicas, que unos afirman y otros niegan, pero en general actuó; lo que deja ver que la principal política de su mandato es tomar decisiones mediáticas, él va a ir por el camino que le permita demostrar fuerza y carácter.

La tensión con Corea del Norte es un ejemplo claro del problema del intervencionismo de las potencias mundiales; obviamente el estado ideal sería que nadie interviniera en los asuntos de otro país, pero eso nunca ha pasado y nunca pasará, el intervencionismo existe y hay que saber vivir con él, pero todo tiene un límite, si bien se firmó un Tratado de No Proliferación Nuclear que sólo respetan los países que no son potencia, Corea del Norte no va a dejar su armamento y está en todo su derecho de desarrollarlo, por lo tanto, le corresponde a Estados Unidos y a los organismos internacionales respetar su decisión o por el contrario vivir con ese círculo vicioso de continuas amenazas que nunca se va a acabar, porque lo que le duele al país americano es que no lo obedezcan.

Por último, es necesario que todos los países afectados se unan verdaderamente en contra de un enemigo en común: el terrorismo, mediante soluciones aisladas nunca lo van a dar por terminado, porque no es solo un enfrentamiento armado, es una mezcla de distintos trasfondos lo que ha detonado en la crisis actual: políticos, religiosos, económicos, históricos, apoyo con altas sumas de dinero, etc. Por lo tanto, todavía no estamos frente a una tercera guerra mundial, todos deben estar calmados que mientras nadie quiera dar el primer paso, todos deben preocuparse por ofrecerle soluciones a cada país en sus respectivos problemas, por ejemplo Colombia se encuentra ante un año de muchas controversias de cara a las próximas elecciones presidenciales, hay que ejercer el derecho al voto, pero hacerlo con conciencia e inteligencia.

Fredy Socarras

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