La conspiración - Dantés existe

La teoría de la conspiración ha sido caricaturizada por todos cuantos no creen en ella. Pero una cosa es no creer en la teoría de la conspiración y otra bien distinta no creer en la conspiración. Apostatar de su existencia es ignorar la débil naturaleza del ser humano, cuyo anclaje está en el pecado original. Detrás de la conspiración existen intereses bajo los cuales subyacen instintos primitivos: la codicia, la envidia, la soberbia e incluso a veces simplemente la supervivencia. El suelo bajo la alfombra de los juegos de poder. Las cartas están encima de la mesa, los instintos debajo y los intereses existían antes de empezar la partida.

Se habla de la teoría de la conspiración como un pasaje novelesco producto de la imaginación de algunos. Lo mismo ocurría en el Conde de Montecristo cuando los carceleros tomaban al abate Faría (ese extraordinario personaje de Alejandro Dumas) por un viejo loco en fase terminal cada vez que hacía mención al tesoro que tenía escondido en una isla. Nunca subestimen a un convicto, a un abate, a un anciano, o a un loco, por el hecho de serlo.

Las corduras de un loco no tienen porque gozar de menos crédito que las locuras de un cuerdo. Por cierto, su vecino en el castillo de If fue víctima de una de las confabulaciones más famosas de la literatura, la que sufrió el marinero Edmond Dantés a manos de sus más insignes odiadores: Danglars y Fernand Mondego. Basada en una historia real, la de un zapatero llamado Francois Picaud que padeció la envidia de cuatro amigos quienes le denunciaron como espía de Inglaterra, falsa acusación que le costó siete años de su vida entre rejas y muros. ¿El motivo? una mujer rica con la que estaba comprometido. ¿Dónde queda el sentido común que se niega a la posibilidad de que el hombre seguido por sus instintos puede conspirar y ejecutar sus designios secretos en contra de sus semejantes?,¿porqué ese negacionismo?.

La Historia de la Humanidad es una historia de conspiraciones. Del mismo modo que ocurren en el seno de las familias, empresas, círculos sociales, asociaciones vecinales etc pueden suceder a gran escala, es decir a nivel de gobernanza de regiones, países, mercados, y quién sabe si allende. Porque el hombre no es el centro del Universo, pero cuando se ve jalonado por sus bajas pasiones es el centro de su universo, el centro de la conspiración.

Lo que habitualmente entendemos por conspiración se reduce a un magnicidio planeado entre bambalinas, siempre pensamos en el caso JFK, es el primer fogonazo en nuestra mente y por la magnitud del hecho nos negamos a que existan complots a esos niveles.

Solo podremos admitir la existencia de la conspiración como algo que convive con nosotros si estudiamos su esencia y su comunión con la naturaleza del hombre. Para entender a los conspiradores hay que entrar en su mente, en el lado más oscuro de sus paradisiacas aspiraciones. Solo así se puede dar crédito a lo que es, ha sido y será hasta el fin de los tiempos, una realidad. A groso modo, podemos definir el término conspiración como el acuerdo secreto entre varias personas o instituciones con la intención de deponer el poder establecido o acabar con cualquier tipo de statu quo contrario a los intereses de quienes se alían. De lo que se puede deducir que la conspiración precisa de tres elementos fundamentales:

El secretismo. No olvidemos que la existencia de organizaciones secretas es una constante en la Historia, tanto criminales como a priori no delictivas (entre ellas y por antonomasia la Masonería).
La unión de intereses. Las sociedades tácitas entre individuos no siempre obedecen al mundo de los negocios, o a la amistad, existe otra suerte de razones igual de poderosas: las pretensiones individuales que lleva cada cual en su fuero interno.
– La urdienda maquinal. Siempre hay un plan cuidadosamente maquinado, previo acuerdo gestado en la clandestinidad para perjudicar a terceros en beneficio mutuo.

Si hacemos un breve repaso a la Historia, algunos de los pasajes más campanudos han sido frutos de la conspiración, he aquí algunas de ellas:

Jesús de Nazaret, a la sazón el personaje más importante de la Historia de la Civilización Occidental, fue detenido, torturado, crucificado, y sepultado gracias a una conspiración, la cual Él conocía de antemano. Uno de sus pupilos le traicionó llegando a un acuerdo con el Sanedrín judío. El traidor se llamaba Judas. ¿Si alguien que nos ama puede participar en una conspiración contra nuestra, porque no lo podrían hacer el resto de los mortales?

-Cuarenta y cuatro años a.c. Julio Cesar fue asesinado merced a la conspiración en la que participó Marco Junio Bruto, junto a Casio y otros senadores. “Tú también, Bruto, hijo mío”.

El jefe bárbaro Alarico (que no fue otra cosa que un general romano de sangre goda) ante la negativa del emperador a premiarle como comandante en jefe de los ejércitos, en primera instancia conspiró con personas cercanas al poder central, y pese a ser contenido, como mantuvo su puesto en el ejército, cuando se le volvió a negar tal satisfacción de sus ínfulas cargó contra Roma y la saqueó

La Revolución Francesa tuvo como institución instigadora y promotora, pruebas existen ya pruebas más que suficientes, a la Masonería. El duque de Orleans (tío del rey y vinculado a la Masonería) estuvo implicado: su apoyo no solo a la revolución sino a los más extremistas, junto a su firma a favor de la pena de muerte de su sobrino, Luis XVI unido a las cuentas pendientes que tenía con éste, le ponen en el disparadero. Hubo urdienda. La sangre también conspira y Felipe Igualdad, como le conocían los revolucionarios, fue un conspirador guillotinado por compañeros de complot, gajes del oficio.

– El intento fallido de asesinato de Hitler, denominado operación Valquiria fue el producto de un complot, no fue solo idea y obra de Stauffenberg aunque fuera la figura central, hubo muchísimos implicados en la conjura, inclusive se habla del mismísimo Rommel.

-Al otro lado del Atlántico, el célebre John Rockefeller (el primero de la saga) y su Standard Oil Company, en cuestión de años, pasaron del 5% del mercado a hacerse con todo el control del negocio del crudo,(dicen que) a través de un entramado de extorsiones y sobornos sin igual.

– El conde don Julián, gobernador de Ceuta, ayudó a los invasores musulmanes a pasar a la Península Ibérica para su invasión, tras la afrenta familiar recibida por el rey visigodo.

– En la Rusia bolchevique de Lenin, una vez apartado éste de la política, Zinóviev, Kámenev y Stalin, se unieron, se hicieron con la dirección del Partido Bolchevique y acusaron a Trotsky, el hombre de confianza de Lenin, de ser una amenaza para el partido y la revolución, El acusado tuvo que huir a México donde se consumó la urdienda. Allí su asesinato fue perpetrado por dos comunistas españoles.

-Siguiendo con la casa rusa, mientras Trotsky preparaba concienzudamente en Nueva York la revolución de Febrero, allá por 1917, el banquero Max Waxburg financiaba la jugada con dinero a espuertas, y lo más importante, por encargo de los clanes Rockefeller y Rothschild (‘casi nada’ al aparato).

-Muchos han citado en tono peyorativo la teoría de la conspiración en el 11M pero lo cierto es que la conspiración contra la verdad existió: se destruyeron pruebas, no se encontró autor intelectual y solo un supuesto culpable está cumpliendo pena por el mayor atentado terrorista en Europa. Moraleja: la conspiración no ha de ser necesariamente en contra de alguien.

La conspiración existe siempre ha existido y nos acompañará hasta el fin de los tiempos. Nadie está a salvo de ella. El marinero Dantés la padeció durante catorce años, y no solo eso, lo perdió todo: prometida, familia, amigos, trabajo…(bueno, casi todo). Su gran error fue confiar. El diablo hurga en el candor. Sus verdugos no lo dudaron ni un instante.

La incontestabilidad de los hechos y las evidencias nos demuestran que nadie ni nada está libre de ser víctima de una conspiración. Cuando digo nada, me refiero también al todo. La conspiración puede escribirse con mayúsculas cuando de lo que se trata es de eliminar la verdad y reemplazarla poco a poco por determinadas consignas, o bien cuando la conjura es para controlar y deconstruir a una civilización entera.

En Occidente; dos enemigos en principio acérrimos, socialismo y capitalismo misteriosamente establecen un extraño maridaje. Siempre se ha negado la posibilidad de un gigantesco y cósmico contubernio perpetrado durante muchísimo tiempo para transformar el mundo. Pero, ¿acaso las ansias de poder, la vileza, el hambre de los instintos más libertinos de la imaginación tienen algún limite en los humanos?. ¿No podría ser el objetivo de unos pocos controlar el mundo entero y tratar de emular a Dios, tal como Adan y Eva lo hicieron un día?.

Si el pecado original existe y la materia puede contaminar el alma, como así fue hasta la fecha, todos podemos ser la misma víctima al unísono, aunque aún no haya llegado nuestro confinamiento. Vista la debilidad que pueden padecer nuestros más allegados, será mejor que no confíen en lo desconocido, se aferren a sus convicciones y cuando llegue a sus oídos una rara expresión llamada Nuevo Orden Mundial, escuchen al abate Faría, y recuerden por un instante un nombre: Edmond Dantés.

Eduardo Gómez

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