La crucifixión, la atroz práctica que algunos países siguen usando como método de tortura y ejecución

Este sistema de castigo, que se originó en Asiria en el siglo VI a.C., aún continúa vigente en algunos países.

La crucifixión, la atroz práctica que algunos países siguen usando como método de tortura y ejecución

La crucifixión es una forma antigua de ejecución que se originó probablemente en Asiria durante el siglo VI a.C. Luego, la práctica terminó siendo imitada por grandes potencias mediterráneas, entre ellas Macedonia de Alejandro Magno, quien la implementó dos siglos después de que surgiera en Oriente Próximo. Desde sus comienzos, a la crucifixión se le ha considerado como un modo indigno de morir.

Generalmente el cuerpo de la persona condenada estaba desnudo y exhibido. Además, casi siempre sobre su cabeza era colocado un cartel en el que era escrita alguna clase de burla. De hecho, los romanos, el pueblo que la hizo popular, no pudieron aplicarla a sus ciudadanos por esa condición humillante. En vez de esto, cuando eran condenados a muerte, los decapitaban o se les cortaba la médula con una espada desde el cuello.

La crucifixión sigue vigente

Esta atroz práctica de la crucifixión, que fue erradicada de Roma durante el mandato de Constantino (272-337), aún se mantiene vigente en algunos países como Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos​, Sudán del Norte​ y grupos terroristas como Daesh la aplican como método de tortura y ejecución.

En cuanto a Arabia Saudita, país donde según Amnistía Internacional fueron ejecutadas 146 personas solo en 2017, la decapitación al reo es lo que suelen aplicar. Tras hacerlo, cosen la cabeza al resto del cuerpo y por último lo exhiben al público. Si bien esta clase de condena no es tan común, efectuando una búsqueda rápida en Google nos encontramos con un gran número de casos.

Actuales condenas

Tal vez uno de los más sonados, al menos entre los que se han presentado en los últimos años, es el caso del joven saudí Ali Mohammed Al Nimr, quien se encuentra condenado desde 2014 a ser crucificado o decapitado por protestar en contra del régimen de Riad. Según distintas organizaciones de Derechos Humanos, solo puede salvarlo el perdón real.

Ali Mohammed Al Nimr
Ali Mohammed Al Nimr.

“Estas crueles ejecuciones hacen parte de los más recientes hechos de persecución que el gobierno de Arabia Saudita adelanta en contra de la minoría chií. La pena de muerte está siendo empleada como arma política para reprimir a este grupo por desaprobar el trato al que es sometido y para callar a otros por medio de la intimidación”, manifestó Lynn Maalouf, directora de Investigación de la oficina de Amnistía Internacional en Beirut, a través de un informe publicado por esta ONG.

En declaraciones ofrecidas a la BBC hace unos años, Maalouf expresó que el régimen de Riad practica la crucifixión para amedrentar a los disidentes: “esta práctica es vista como una manera de disuasión. Tradicionalmente los ajusticiamientos se hacen por decapitación. La cabeza es unida nuevamente al cuerpo y este es colocado en una plaza como un aviso para evitar futuros delitos. La crucifixión es un paso póstumo de la ejecución”.

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