¿De qué forma es tu nariz? Redonda, ancha, pequeña, estrecha grande… son infinitas las formas que pueden tener, y dependerá principalmente de la carga genética heredada de tus padres. Sin embargo, un grupo de investigadores se plantea la posibilidad de que el factor climático tenga algo que ver con su forma.

Y es cierto. Recientemente ha sido publicado un estudio en la revista Plos Genetics que habla de un largo proceso de cambios y adaptación a los diferentes climas, dando formas más o menos comunes a la nariz.

Utilizando la evolución humana reciente como punto de partida y las variables como el color de piel y el cabello, un equipo multidisciplinario internacional se enfocó en la nariz para investigar por qué son tan diferentes entre unos y otros.

Utilizando imágenes faciales en 3D y midiendo distintos rasgos de las narices de personas vivas: ancho, distancia entre las fosas nasales,  altura, largo y hasta la profundidad. Después, investigaron una correlación entre la humedad del clima, la temperatura y la variación de los rasgos nasales de acuerdo a la región.

Aunque no necesariamente la correlación está ligada con las causas. Puede que el proceso aleatorio llamado “deriva genética”, haya producido al pasar el tiempo, tantas diferencias acumuladas entre las poblaciones.

Pero la variación de la selección natural entre poblaciones, conocida como selección divergente, podría haber sido culpable de que las personas tengan narices tan diferentes. Saber qué fenómeno es el que actúa, si deriva genética o selección divergente, es muy difícil, sobre todo si se trata de seres humanos.

Sin embargo, los científicos lograron determinar que las fosas nasales y la base de la nariz son diferentes entre poblaciones más allá de lo que lo podría explicar la deriva genética, lo que deja en evidencia que la selección natural tuvo más que ver en la evolución de la forma de nuestra nariz.

El factor climático

Con el fin de demostrar que el clima local tiene que ver con la diferencia de formas y tamaños, los científicos examinaron la distribución geográfica de ciertos rasgos y los confrontaron con la humedad y las temperaturas, llegando a la conclusión que las narices estrechas son más comunes en climas fríos y secos mientras que las anchas lo son en climas cálidos y húmedos.

Una de las funciones de la nariz es calentar y humedecer el aire respirado para cuando llegue a las vías respiratorias inferiores. Se cree que las fosas nasales más estrechas pueden, junto a la mucosidad, alterar el flujo de aire de tal manera que lo calientan y humedecen más eficientemente.

Mark Shriver, profesor de antropología de la Universidad Estatal de Pensilvania, dice que tener la nariz más estrecha en climas fríos y secos fue esencial anteriormente.

Él cree que, gradualmente, las personas de narices anchas en climas fríos no tuvieron tanto éxito como las de narices estrechas, lo que llevó a tener menos descendencia y, por consiguiente, a la disminución de la anchura de la nariz a medida que la población se aleja del ecuador.

Otros de los factores a considerar es la selección por atracción sexual: las personas pudieron elegir una pareja por el atractivo de una nariz grande o pequeña. Si un grupo determinado piensa que pequeña es más atractiva, los que la tengan más grande tendrán menos éxito a la hora de reproducirse y, con el tiempo, el tamaño de la nariz se hará más pequeño.

Estos estándares también vinculan el tamaño de la nariz al clima local, por lo que la selección ambiental y la selección sexual podrían reforzarse mutuamente.

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